29 de abril 2026 - 09:26

Boom exportador, récord de producción y el llamado a los empresarios para que inviertan: las definiciones de Horacio Marín, CEO de YPF

El titular de la petrolera estatal se mostró abiertamente optimista sobre el futuro del sector. Auguró que la producción alcanzará el millón de barriles este año. El mensaje a los empresarios: “Hay que dejarse de joder con esperar".

Horacio Marin, CEO de YPF.

Horacio Marin, CEO de YPF.

Prensa Expo EFI

El sector energético volvió a ubicarse en el centro de la escena económica argentina, con YPF como principal protagonista de un proceso que combina expectativas de crecimiento récord con tensiones estructurales aún no resueltas. La última edición de la Expo EFI expuso con claridad esa doble velocidad: mientras el petróleo y el gas captan inversiones millonarias y proyectan exportaciones históricas, la industria enfrenta restricciones concretas en el abastecimiento energético.

YPF acelera y proyecta cifras récord

El presidente y CEO de la compañía, Horacio Marín, se mostró abiertamente optimista sobre el futuro del sector. “La producción se va para arriba y no va a parar”, afirmó, al destacar que el crecimiento de la empresa no será en detrimento de otros actores, sino en un esquema de colaboración con toda la industria.

El ejecutivo sostuvo que las proyecciones de exportación ya superaron ampliamente los objetivos iniciales. “Pensábamos en exportar u$s30.000 millones en 2031, ahora los cálculos nos dan entre u$s45.000 millones y u$s48.000 millones”, remarcó.

En paralelo, anticipó que la producción alcanzará niveles históricos en 2026, con la meta de llegar al millón de barriles diarios, consolidando a la Argentina como exportador neto de energía.

El impulso de Vaca Muerta y el nuevo ciclo energético

El crecimiento de YPF se apoya fundamentalmente en el desarrollo de Vaca Muerta, que se convirtió en el eje de la transformación energética del país.

Marín destacó que actualmente la Argentina produce más de 800.000 barriles diarios y consume unos 550.000, lo que deja un saldo exportable creciente. En ese contexto, el escenario internacional —marcado por la suba de precios tras la guerra en Medio Oriente— aparece como una oportunidad para fortalecer el ingreso de divisas.

Además, subrayó el avance del negocio de Gas Natural Licuado (GNL), con proyectos de gran escala impulsados en asociación con compañías internacionales. Según indicó, se trata de iniciativas que podrían convertirse en los mayores esquemas de financiamiento energético de América Latina.

El mensaje al sector privado: invertir ahora

En un tono desafiante, el titular de YPF envió un mensaje directo al empresariado. “Hay que dejarse de joder con esperar. Cuando te dan el contexto, hay que invertir”, sostuvo, al plantear que el actual escenario macroeconómico ofrece condiciones para activar un círculo virtuoso de crecimiento.

También definió a la compañía como “la argentinidad al palo”, en alusión a su rol simbólico y estratégico dentro del modelo económico que impulsa el Gobierno.

El otro lado del modelo: cortes y cuellos de botella

Sin embargo, el entusiasmo del sector energético convive con problemas estructurales que impactan de lleno en la economía real. La llegada anticipada del frío en abril puso en evidencia las limitaciones del sistema de transporte de gas.

En los últimos días, distribuidoras como Metrogas, Naturgy y Camuzzi aplicaron cortes de suministro a estaciones de GNC e industrias con contratos interrumpibles en distintas zonas del país, incluyendo ciudades como La Plata y Mar del Plata.

Las empresas aclararon que no hubo afectación a usuarios residenciales, ya que el sistema prioriza el abastecimiento de hogares, hospitales y escuelas. No obstante, la medida dejó expuesta la fragilidad del esquema frente a picos de demanda.

El problema no es la producción, sino el transporte

El punto crítico no radica en la disponibilidad de gas, sino en la capacidad de trasladarlo desde los yacimientos hacia los centros de consumo. La infraestructura actual no alcanza para absorber los picos de demanda invernal, lo que genera restricciones en el sistema.

Fuentes del sector explicaron que el salto en el consumo —de 9 a 13 millones de metros cúbicos diarios por el frío anticipado— superó los márgenes operativos previstos, obligando a realizar ajustes para evitar desbalances técnicos.

Este cuello de botella revela una paradoja: la Argentina tiene potencial exportador creciente, pero aún enfrenta limitaciones logísticas para abastecer plenamente su mercado interno en momentos críticos.

La preocupación de la industria

El impacto de estas restricciones fue inmediato en el sector productivo. La Unión Industrial Argentina advirtió sobre los riesgos que implica la falta de previsibilidad en el suministro energético, especialmente de cara al invierno.

La entidad planteó la necesidad de garantizar el abastecimiento de GNL y alertó sobre el costo creciente del combustible en un contexto internacional volátil. Además, propuso medidas transitorias para amortiguar el impacto sobre la producción.

El reclamo refleja una tensión de fondo: mientras el sector energético proyecta exportaciones récord, la industria local enfrenta incertidumbre sobre el acceso y el precio de la energía.

El rol del Estado y el equilibrio fiscal

En este contexto, el Gobierno mantiene por ahora el esquema en el que ENARSA sigue teniendo un rol central en la importación de GNL.

La empresa actúa como una válvula de contención para el sistema, permitiendo subsidiar parcialmente los costos y evitar un traslado pleno a tarifas e inflación. Sin embargo, este mecanismo convive con la estrategia oficial de reducción del gasto público y búsqueda de superávit fiscal.

Un modelo en transición

El panorama actual muestra una economía energética en transición. Por un lado, YPF y el sector hidrocarburífero encarnan un nuevo ciclo de expansión, inversiones y generación de divisas. Por otro, persisten desafíos estructurales que condicionan el funcionamiento del sistema en el corto plazo.

La clave estará en resolver esos cuellos de botella —principalmente en infraestructura de transporte— para que el potencial exportador no conviva con restricciones internas.

En definitiva, el “rockstar” energético que hoy representa YPF sintetiza esa dualidad: una promesa de crecimiento sin precedentes y, al mismo tiempo, una realidad que todavía exige resolver problemas básicos para sostener ese despegue.

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