"Cualquier intento de influir en la situación por la fuerza, con una injerencia militar directa está condenado al fracaso", aseguró ayer Putin en una conferencia de prensa al término de la cumbre Rusia-Unión Europea (UE).
El mandatario ruso aclaró, además, que los misiles antiaéreos S-300 aún no fueron enviados al régimen sirio. "El contrato, firmado hace varios años, aún no fue ejecutado", dijo y expresó su decepción por la decisión de la UE de levantar el embargo al suministro de armas a la oposición siria.
En tanto, la comisión de la ONU que investiga las violaciones a los derechos humanos en Siria informó que existen "fundados motivos" para asegurar que fueron usadas "cantidades limitadas de sustancias tóxicas" en cuatro ataques, si bien no se conoce a su empleador.
El canciller francés, Laurent Fabius, señaló que al menos una vez el régimen usó gas sarín. "No hay ninguna duda", afirmó y no descartó ninguna acción futura, incluso la armada. "Estamos debatiendo con nuestros aliados qué es lo que se puede hacer y todas las opciones están sobre la mesa", añadió.
El vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, dijo que son "necesarias más pruebas" para comprobar las versiones, al tiempo que sostuvo que Estados Unidos es "extremadamente escéptico" sobre la utilización por parte de los rebeldes.
| Agencias ANSA, EFE y AFP |


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