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Aumenta tensión entre oferta y demanda de granos
La oferta mundial de granos crece a una tasa del 1,7% anual, por debajo del 2,6% de la década pasada, debido a un estancamiento en la productividad en los países desarrollados.
El mercado se encuentra muy influenciado por los acontecimientos macroeconómicos recientes, que debilitan a otras plazas de materias primas y contagian a los cereales. La baja del petróleo y la suba del dólar en relación con el resto de las monedas tiende a presionar al maíz, que desde hace meses lidera la tendencia alcista de los granos en Chicago.
La situación generada en Europa actúa negativamente en los mercados de commodities y los operadores atienden más a este factor que a los fundamentos propios del mercado de granos. Además, y como consecuencia de los niveles de precios alcanzados especialmente en los granos forrajeros, surgen dudas sobre si los compradores asiáticos seguirán convalidando cotizaciones más altas o utilizarán en su lugar trigo forrajero. Otra posibilidad es que directamente comiencen a racionar sus compras.
El departamento de research del Rabobank proyecta que los precios de los commodities agrícolas declinarán en el curso de la segunda mitad del año, aunque no colapsarán. Los analistas destacaron que, en los «rallies» significativos que el mercado de granos tuvo desde 1980 a la fecha se manifestaron pausas en estas tendencias, con correcciones que en su mayoría se iniciaron en los meses de julio o agosto.
También se señala que las incertidumbres en torno de las cuestiones macroeconómicas, particularmente las relacionadas con los crecimientos económicos globales, particularmente en China, seguramente debilitarán la demanda y moderarán el interés especulativo por los mercados agrícolas.
El Rabobank destaca también en su reporte que el mercado encontrará soporte por la incertidumbre productiva reinante, agravada por las bajas existencias finales de los Estados Unidos y los demás países productores, particularmente en cultivos como el maíz, algodón y azúcar.
Por su parte, la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OECD) estimó, en un reporte elaborado conjuntamente con la FAO, que los precios de los alimentos subirán un 30% en promedio en el curso de la próxima década, subrayando que la producción global crece a un ritmo más lento que el de la demanda.
La OECD también destacó que la especulación financiera no tiene efectos de largo plazo en los precios de los alimentos, un tema que se encuentra en pleno debate en varios foros de opinión. Los elevados niveles de especulación en los mercados de futuros pueden amplificar los movimientos de precios en el corto plazo, aunque no existe evidencia que permita concluir que ellos tengan efecto en el largo plazo, según el reporte. En cambio, señalan que el incremento en los precios de los commodities agrícolas surge como consecuencia de factores propios del mercado, tales como el crecimiento en la demanda que se observa en países en los que se expande la clase media. El reporte consigna que la oferta global de granos crece a una tasa del 1,7% anual, por debajo del 2,6% de la década anterior, debido a un estancamiento en la productividad en los países desarrollados. Los rendimientos del cultivo de trigo crecerían en la próxima década a una tasa de solamente el 0,8% anual y los del arroz a un 1,3%.
El informe destaca también que la volatilidad en las cotizaciones, una constante en los mercados agrícolas en los últimos años, seguirá siendo un elemento habitual en la medida que las existencias finales globales se erosionen gradualmente, como viene ocurriendo en los últimos años.
También afectará a la estabilidad productiva el cambio climático global, que determina marcadas variaciones en los rendimientos proyectados de año a año, factores que generarán dificultades para alimentar a casi mil millones de habitantes que padecen hambre. Se subraya también la necesidad de mejorar las condiciones de transparencia en la elaboración de informes relacionados con los pronósticos globales de producción y existencias.
Por el lado de la oferta, el reporte observa que cualquier disminución en el ritmo productivo en los países desarrollados será compensada con un incremento en la producción en países en vías de desarrollo, particularmente de Latinoamérica y Europa del Este. La OECD consigna, además, la influencia de factores externos a la evolución de los precios de los alimentos, como las cotizaciones del petróleo o los movimientos en los mercados de divisas, vaticinando además que hacia 2020 los biocombustibles absorberán el 13% de la producción global de granos forrajeros, particularmente de maíz, el 15% de los aceites vegetales y el 30% del azúcar.
Informe de Panagrícola


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