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Aún queda lejos el fin de los yihadistas y, mucho más, del terror
Los expertos coinciden en no subestimar su capacidad de reacción. Su influencia ideológica sobre jóvenes radicalizados sigue siendo fuerte.
EMOCIÓN. La llegada de las tropas regulares iraquíes causó júbilo en la castigada población de Mosul.
Es también una nueva derrota militar para la organización yihadista, que no ha dejado de perder terreno en los últimos años.
En su momento de apogeo, cuando en junio de 2014 lanzó una gran ofensiva relámpago en Irak, el EI controlaba una superficie comparable a la de Guatemala, con una población de más de 10 millones de habitantes. En la actualidad perdió más de la mitad de ese territorio.
También perdió miles de combatientes, que no logra compensar con los contingentes de yihadistas extranjeros, hoy menos numerosos.
La caída de Mosul aísla y debilita un poco más a la organización, pero es aún demasiado pronto para hablar de una victoria definitiva.
"No hay que considerar que la toma de Mosul marca el fin del EI", advierte Patrick Martin, analista del Instituto para el Estudio de la Guerra en Washington, recordando que el grupo "controla todavía un territorio urbano significativo", especialmente en Siria, donde se está llevando a cabo una ofensiva para retomar Raqa.
Incluso en Irak, donde los yihadistas siguen controlando varias regiones, declarar muerto al "califato" querría "decir que el EI ya no puede controlar territorios y gobernar", precisa.
Por este motivo, Bagdad "debe tomar medidas para asegurarse de que el avance sobre el EI se consolida en el tiempo". De lo contrario, el grupo "podría, en teoría, resurgir y apoderarse de nuevas zonas urbanas". "A corto plazo en Irak, el EI va a pasar al terrorismo y a la insurrección en lugar de tratar de controlar abiertamente grandes regiones", considera Witty.
La organización ya respondió a otros reveses militares con sangrientos ataques, recuerda Martin.
El atentado con bomba más mortífero jamás cometido en Bagdad, que mató a 320 personas en julio de 2016, tuvo lugar tras la pérdida por los yihadistas de su bastión de Faluya.
"Irak será probablemente víctima de la inseguridad aún muchos años", afirma Witty.
Asimismo, el EI sigue representado una amenaza a nivel mundial, contra la cual la coalición dirigida por Estados Unidos lleva a cabo una lucha sin cuartel.
En tres años, varios miles de voluntarios de todo el mundo se han unido a los yihadistas en la zona sirio-iraquí, un número indeterminado de los cuales regresó a su país.
La ideología y la propaganda del EI siguen teniendo fuerte influencia, originando el surgimiento de numerosas células yihadistas más allá de las fronteras geográficas del "califato". Varios atentados mortales han sido reivindicados por el grupo en todo el mundo en los últimos años.
| Agencia AFP |


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