El Promedio Industrial arrancó deprimido, siguió deprimido durante toda la rueda y cuando sonó la campana de cierre, perdía un 1,2%, a 12.419,86 puntos (de ser estrictos, tendríamos que decir que la tendencia fue de mayor a menor). A menos que se rompa la mala racha y por primera vez en el mes se anoten dos ruedas consecutivas en suba, la semana tiene más chances de quedar del lado perdedor que el ganador y sin ninguna duda mayo (la baja acumulada por el Dow es de más del 6%) quedará como un mes más que negativo para la inversión bursátil. Más gravitante que esto es que se ha reducido lo ganado en el año a un mero 1,65%. Si queremos ver el vaso «medio lleno», es significativo que lo más granado de las cotizantes siga del lado ganador («resistan», diría alguno) frente al cúmulo de incertidumbres que enfrenta el mercado (lo cedido ayer por el Dow fue menos que el 1,7% que perdieron todas las Bolsas a nivel mundial). Aunque duela por el lado de los precios, es bueno que el mercado sopese la gravedad de las implicancias de la crisis española y de la incertidumbre de las elecciones presidenciales de noviembre. También es bueno que el precio del petróleo se haya desplomado un 3,2% al mínimo del año en u$s 87,8 por barril (aunque golpee a las empresas energéticas y de materias primas). Lo mismo pasa con el derrumbe de la tasa de 10 años al 1,62% anual, un nivel sin precedentes (por lo bajo) para el costo del dinero. Lo que no es bueno es que todo esto sea resultado de la búsqueda de seguridad, según evidencian el 1% que ganó el precio del oro y el 0.9% que avanzó el dólar ante el euro (en un mínimo bianual) que se combinó con un retroceso frente al yen. ¿La visión del vaso medio vacío? Usted ya la conoce.
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