Las caras lo dicen todo. Por segundo día consecutivo, los ejecutivos Richard Wagoner (GM),
Robert Nardelli (Chrysler) y Alan Mulally (Ford) fueron al Capitolio a pedir ayuda.
Washington (Reuters) -Ejecutivos de automotrices asistieron ayer por segundo día consecutivo al Congreso estadounidense en busca de un paquete de ayuda de u$s 25.000 millones de dólares, mientras los legisladores de ambas cámaras y de los dos partidos parecían acercarse a un acuerdo.
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La audiencia, ante el Comitéde Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, despegó cuando el presidente del panel, Barney Frank, preguntó cómo el gobierno podía justificar un rescate de bancos y aseguradoras, pero no de las automotrices.
«Francamente, me parece que hay un prejuicio cultural inherente», expresó Frank. «La ayuda a trabajadores de cuello azul está siendo juzgada con un criterio diferente que la brindada a empleados de cuello blanco», señaló.
La débil economía y la crisis crediticia global empujaron al gobierno a rescatar a financieras como la aseguradora American International Group, el banco de inversión Bear Stearns y las hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac. Las perspectivas de un rescate automotor por ahora fueron inciertas.
Los demócratas del Congreso propusieron usar parte del dinero del paquete de rescate de u$s 700.000 millones, pero el gobierno de George W. Bush se mostró en desacuerdo, aun cuando el presidente electo Barack Obama, se lo pidió expresamente. Además, algunos opositores a un rescate argumentaron que la reorganización bajo una bancarrota sería la mejor solución para los problemas de las automotrices.
Pero los legisladores hablan de algún tipo de acuerdo. Mitch McConnell, líder republicano en el Senado, dijo que un compromiso es la única manera de sacar una ley ahora. Propuso acudir a los u$s 25.000 millones de préstamos de reequipamiento que aprobó el Congreso para las automotrices, pero que aún no desembolsó el Departamento de Energía, enfoque que respaldala Casa Blanca. Por su parte, Carl Levin, senador demócrata de Michigan, urgió al comité de la Cámara de Representantes a que no permita que las miradas discrepantes sobre el origen de los préstamos retuviera la ayuda.
Interrogante
«¿Vamos a permitir que una diferencia sobre la fuente de los préstamos destruya la oportunidad de ayudar a una industria tan esencial para este país?», preguntó Levin.
Sin embargo, Harry Reid, líder de la mayoría en el Senado, dijo que espera que la Cámara alta apruebe un proyecto esta semana y añadió que, «nadie debería preocuparse excesivamente si no lo logramos».
Las acciones de General Motors y Ford cayeron ayer debido a la incertidumbre sobre un rescate. Los títulos de GM bajaron 15,5%, su mínimo de 66 años; mientras que los de Ford se hundieron 23%, alcanzando el mínimo en 26 años. Los ejecutivos de las automotrices reiteraron mucho de lo dicho el martes cuando, por primera vez, confirmaron cuánto dinero le están solicitando al gobierno. GM busca entre u$s 10.000 y u$s 12.000 millones, Ford aproximadamente unos u$s 8.000 millones y Chrysler, unos u$s 7.000 millones.
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