Las hermanas de «Para vestir santos» no hacen otra cosa que llorar, en esta serie de Canal 13 que satura con drama.
Si bien era previsible que «Telefé» y «Canal 7» crecieran exponencialmente en el rating de junio gracias a los partidos del mundial, «Canal 13», a pesar de no tener fútbol, también logró su mes más alto y quedó segundo con 10.7. Históricamente, junio y julio son los mejores meses, pero Sudáfrica potenció al primero, «Telefé», que logró 12.8 puntos (2.2 más que el mes pasado) en tanto «Canal 7» logró 3.1, el triple de su histórico promedio. «Canal 9» recuperó el tercer con 5.5 y le ganó a «América», con 4.9.
Siguen las manifestaciones políticas de actores en TV. El último en explayarse sobre sus ideas fue Gerardo Romano, aunque en un programa liviano y pasatista como «AM» en «Telefé». Mientras Verónica Lozano y Leo Montero intercalaban algún chiste obligado característico del ciclo, Romano intentaba hablar en serio. Primero se pronunció a favor del matrimonio gay y luego habló del discurso de algunos «politizados» actores. Ejemplificó con la asistencia de varios a «6 7 8», y de ese modo trivializó el tenor de esas ideas si es que esas se juzgan por asistir a un programa de TV oficialista. Pero Romano explicó: «Veo últimamente un despertar de conciencias en los actores. Por ejemplo, veo que muchos van a 6 7 8. Por ir ahí y poner la cara sienten que automáticamente se alinean a un discurso y una ideología. Existen grupos empresariales poderosísimos con los cuáles nadie sería capaz de enfrentarse. Pero yo sí». Faltó el aplauso.
Aunque se jacte de no invitar mediáticos, fue Mirtha Legrand quien preguntó a su mesa «¿Qué opinan de Tito?», como si todo el mundo conociera al personaje. Para saber de quiéne hablaba es preciso ver «Showmatch» o la gran cantidad de programas satélite que hablan sobre «Showmatch». El tal Tito es el hombre que custodiaba a Ricardo Fort y con quien actuaron una pelea, una más de las que tanto rinden en rating y llegan a ocupar una hora del prime time de «Canal 13». Legrand no consultó sobre Tito a una mesa de intelectuales o políticos, sino que preguntó a Miguel Angel Cherutti, Campi, Bicho Gómez y dos modelos. Cherutti primero se mostró indiferente pero al ver el énfasis de todos en el debate sobre lo simpático que es Tito, pasó a elogiar a Tinelli porque «Todo lo que hace rinde, puso una cartulina de Tito y fue lo más visto». La conclusión de Mirtha: «No me gusta que haya violencia y Tinelli le pegue a esa cartulina de Tito, pero creo que, sin Marcelo, la TV no existe».
Todo es drama y angustia en «Para vestir santos», donde las tres hermanas protagonistas no dejan de llorar. Se extrañan los raptos de humor negro que había logrado imponer Javier Daulte, pero que por lo visto fueron reemplazados por más penurias. En el último programa, el novio de la adolescencia del personaje de Gabriela Toscano, Luis Machín, internado tras un accidente, aseguraba a su mujer embarazada (Eugenia Guerty), que la dejaría pues quería probar suerte con Toscano. Acto seguido, la mujer rompe bolsa, tiene a su hijo y luego se suicida. En cuanto a la torturada Cid, quien no se atreve a confesar su homosexualidad, su ex novia, Martina Gusmán, le ahorra el trabajo y se lo cuenta a las hermanas. Una la comprende, la otra la condena. Resultado, todas lloran asomadas a un viaducto. No se cree que también se maten pues terminaría abruptamente la serie que francamente está aburriendo.
El mal hábito que impuso Oscar González Oro de cantar durante todo su programa en «Radio 10», se hizo extensivo a la mayoría de los ciclos, ya no sólo los de AM, sino también en la FM, cuya esencia es transmitir canciones pero ahora se canta encima de los temas. En AM es histórica la tendencia de gritar «bien arriba» a la mañana, para despabilar a los madrugadores (y hablar bajo a la noche) pero hace años se afianzó esa tediosa tendencia de cantar como para «amenizar» y dosificar tanta información.
Antiguamente, algunos locutores estaban obligados a «pisar» una canción anunciando el tema antes de su final, o al principio, con el único fin de ayudar a las discográficas impidiendo que el oyente lo grabara de manera «limpia». Hoy, sobre todo en la era de Internet, eso ya no tiene sentido. Lo que no se comprende es que los programas en FM, primero Viviana Canosa pero extensivo a Gerardo Rozín y otras como «La 100», opten por pasar las canciones y desafinar encima de los ya de por sí melosos temas latinos. El canto del amateur en FM comenzó con «Los 40 principales» y los oyentes que llamaban a pedir temas y los cantaban. Pero ahora se generalizó en los conductores y locutores, quienes aturden, desafinan a coro y ríen. Para peor, se multiplican los juegos para que los oyentes canten la letra exacta, al estilo karaoke.
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