Por sus puertos ingresan turbinas y palas para los parques eólicos, y apuntan a ser la entrada de insumos de Vaca Muerta
La zona franca de Bahía Blanca-Coronel Rosales se apresta a generar todas las condiciones necesarias para que este régimen aduanero encuentre en estos dos municipios y dos puertos del sur de Buenos Aires un terreno fértil para la radicación de inversiones de alto valor agregado. El proyecto es constituir a la zona como compuerta para el ingreso de la maquinaria de los parques eólicos y para Vaca Muerta, así como también para la radicación de frigoríficos pesqueros e incluso industrias alimentarias de exportación. Pero para eso se necesita que la herramienta sea conocida por los funcionarios para "promover inversiones en lugar de exportaciones", según señala el presidente del Ente Zona Franca Bahía Blanca-Coronel Rosales, Lisandro Ganuza, en diálogo con TRADE. Ganuza asumió en mayo de 2016 al frente del ente. "La zona franca estaba perimida. Ideamos un plan de trabajo, junto con el concesionario (Zona Sur). El ente se reservaba las funciones de control y promoción y el concesionario lo comercial. Pero encontramos una estructura sobredimensionada. Nos pusimos lo comercial al hombro, manteniendo el equilibrio: trabajamos almacenaje de agroalimentos en Coronel Rosales e industrial y distrito tecnológico en Bahía Blanca", señaló
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Esta es la única zona franca habilitada para tener subzonas, como el modelo norteamericano o colombiano. Un proyecto contempla, sobre la terminal de Galván, 6,5 hectáreas para recibir carga proyecto para la industria de las energías renovables (el 50% del movimiento del puerto). "Es una inversión de 22 millones de pesos que tiene que estar operativa en agosto. Trabajamos con especialistas uruguayos, que conocen mucho del tema de zona franca y trabajo con molinos para parques eólicos: la carga llega por la terminal y a 50 metros entra en zona franca", resumió Ganuza. Mientras prospera el pedido elevado a Aduana para que Bahía Blanca asuma el carácter de "especializada general" para poder operar con lo eléctrico (clave en el proyecto de energías renovables), el Ente Zona Franca Bahía Blanca-Coronel Rosales buscará capitalizar toda la experiencia con carga proyecto para los parque eólicos (un total de 6 licitados en los alrededores, pero con 8 que se suman al área de incidencia logística de la zona) para también recibir los insumos de Vaca Muerta.
Mientras el distrito tecnológico busca seducir a Globant para que se radique en el predio -y gozar los beneficios tributarios que permite el régimen de zona franca- los directivos avanzan también con los productores de miel, para que se agregue valor al 30% de la producción que se origina en el sudeste bonaerense (del cual se exporta el 90%). Otro punto de atracción es la acuicultura: ostra, lenguado, camarones y mejillones despertaron el interés de frigoríficos españoles, chilenos y chinos para invertir en zona franca, dado que prácticamente la totalidad se dirige a la exportación.
"Todo esto requiere una mejora de la ley actual, que es bastante mala, y por eso trabajamos mucho con el Consejo Federal de Zonas Francas para actualizarla y dar a conocer a los funcionarios de la Jefatura de Gabinete, de los ministerios de Producción y Relaciones Exteriores, y de la Agencia de Promoción de Inversiones la importancia de la herramienta de zona franca: hay que dejar de hablar de promoción de exportaciones y hablar en línea con los preceptos de la Organización Mundial del Comercio (OMC) de promover inversiones, empleo y desarrollo. Y está demostrado que las zonas francas son grandes herramientas para lograrlo", dijo Ganuza. El desarrollo de zonas francas en la región indica que, si la Argentina se queda atrás, pierde competitividad.
Dejá tu comentario