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"Bajar el gasto público es difícil pero inevitable"
Lo dice el economista y rector de la universidad Di Tella, Juan Pablo Nicolini, que recomienda ir al FMI
Juan Pablo Nicolini
Nicolini cree que «bajar el gasto público es difícil, pero inevitable» porque la situación fiscal de 2010 es muy grave y recomienda recurrir al FMI, ya que «hay fondos que se pueden pedir con muy baja condicionalidad».
Aquí, lo más destacado del diálogo que mantuvo con este diario.
Periodista: ¿Cómo visualiza la economía mundial a fin de año?
Juan Pablo Nicolini: El escenario más probable es que este año, Estados Unidos, Japón y Europa empiecen a despegar. Hacia 2010 es posible que haya una recuperación y la debacle financiera termine. Como eso fue lo que motivó la recesión en la economía mundial, habrá una recuperación con aumentos en la productividad, EE.UU. volverá a crecer a tasas del 3%. Habría una salida con vigor de la recesión. Eso implica una recuperación también de China e India, que también son motores importantes particularmente para los commodities.
P.: ¿América Latina se encontrará en la misma situación?
J.P.N.: Está muy bien parada porque ha tenido problemas en el sector real bastante menos importantes que los de EE.UU. y Europa, porque financieramente está muy sólida y en la mayor parte de los países hay un clima de previsión con respecto a la política económica como para que la inversión se recupere rápido. Chile y Brasil volverán a tener tasas de crecimiento altas muy rápido.
P.: ¿Incluye en este escenario a la Argentina?
J.P.N.: Para la Argentina es diferente. Aunque haya una recuperación del precio de los commodities, de lo que ya se ve algo, en este momento hay un «esperar y ver». Y lo que se ve no es demasiado alentador. Lo más importante es que haya una recuperación de la confianza por parte del sector privado, que se sepa cómo serán las reglas del juego para invertir. En este estado es difícil imaginar que haya un retorno importante de la inversión. Tendría que haber un cambio milagroso en la forma de hacer política económica para que se establezca una previsibilidad que haga que se despejen dudas. Lamento no ver posibilidades de progreso importantes en esta materia. Pero tampoco veo una situación crítica.
P.: ¿Cree que la situación fiscal será un problema en 2010?
J.P.N.: Es un tema que me preocupa porque creo que de 2003 para acá la mejor virtud en el accionar económico, porque no estoy seguro de que haya habido una estrategia detrás, fue la obsesión por el superávit fiscal. Mi diagnóstico es que la miseria de la Argentina de la década del 70 en adelante básicamente se explica por un Estado quebrado y que por la incapacidad de vivir con sus propios recursos destruía las reglas de juego y había que volver a empezar. Yo vuelvo a ver ese riesgo.
P.: ¿Cuál es la principal causa de la pérdida del superávit fiscal?
J.P.N.: Primero el gasto se ha desbordado. Hay reclamos de aumento de salarios, huelgas de maestros, problemas energéticos para los que los subsidios ya no alcanzarían. Por el lado de la recaudación por retenciones, parecería que al menos van a acotarse y que entrarían en la coparticipación. Además, vienen vencimientos de deuda que son más importantes que los que tuvieron en los últimos años. Lo preocupante es que ahí sí que se puede llegar al caos. El mal clima para la inversión sólo hace que la economía no crezca. Pero históricamente, cada vez que los gobiernos entraron en crisis fiscales terminamos con crisis económicas y, en algunos casos, sociales también.
P.: ¿Cree que se va a hacer el intento de bajar el gasto?
J.P.N.: Creo que es difícil, pero inevitable. Es una estrategia con la que a este Gobierno no le fue mal, como hizo en los primeros años Néstor Kirchner. Pero hoy el Gobierno no tiene el mismo poder que entonces. Lo que se puede hacer para ganar tiempo mientras que se reduce el gasto es usar el mercado de capitales. Con los bonos va a ser muy difícil, pero está el FMI como opción, y es barata. Hay fondos que se pueden pedir con muy baja condicionalidad.
P.: ¿Corresponden los aumentos en las tarifas del último mes?
J.P.N.: En principio, es el resultado de un mal manejo, porque la estrategia de pisar las tarifas fue explícita de este Gobierno en 2003. Y ya se sabe que genera problemas energéticos en el futuro porque es difícil saber cómo llega luego a tener precios más acordes con los costos. Este Gobierno nos acostumbró a pagar precios ridículos por la energía e hizo gala de eso. Por eso no estoy seguro de que sean disparatados los precios que estamos pagando hoy por la energía. El tema es que sin previo aviso, si las facturas vienen por un valor del triple del mes anterior, es violento. Además, si uno ve que el dinero va a un fideicomiso para que maneje un ministro sin mucho control, genera enormes grados de irritación. Cuando hay que adecuar los precios a los costos, siempre es difícil. Antes era un disparate que una zona pobre que tiene que comprar una garrafa pague más que una de clase alta con gas, sobre todo si está sostenido por un Gobierno que declara que le preocupa la pobreza.


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