Bajó la inversión en desarrollo de pozos

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La crisis financiera internacional, que arrasó con los precios de los commodities, y los problemas propios de la economía argentina afectaron seriamente la actividad petrolera en el país, aunque todavía los números de la producción durante el primer bimestre del año reflejan sólo un estancamiento debido al resultado de inversiones realizadas en 2008.
Según la información de la Secretaría de Energía, en enero de este año la producción local de crudo fue de 3.129.173 metros cúbicos, frente a 3.119.189 extraídos en igual mes de 2008 (+0,32%).
En tanto, la producción de gas natural alcanzó a 4.062.051.000 metros cúbicos, que deben compararse con 4.151.727.000 de enero del año anterior (-2,1%). Pero los síntomas de la crisis se advierten en las ventas. En enero de este año, las exportaciones de petróleo y combustibles ascendieron a 118,4 millones de metros cúbicos y 229.598 toneladas, recaudándose 280,5 millones de dólares (precio FOB). En igual mes de 2008, en cambio, se exportaron 63,4 millones de metros cúbicos y 352.926 toneladas y se obtuvieron, a precios FOB, 499,92 millones de dólares.
Esto significa que en metros cúbicos las exportaciones subieron el 86% y en toneladas disminuyeron el 34,9%, pero por la baja en el precio, lo obtenido fue un 43,9% menos.
En el mercado interno, las ventas de gasoil se mantuvieron prácticamente igual en 2008 que en 2007, aun cuando la demanda de este producto sigue la evolución del PBI. Ya en enero último, el consumo del producto bajó el 6,3% debido a las consecuencias de la sequía sobre la cosecha y el transporte de trigo. En el mismo mes, las ventas de naftas subieron el 4,9%, pero con un fuerte desplazamiento hacia las más económicas: la común se vendió el 9,6% más, la súper el 18,9%, pero las premium perdieron el 30%.
Concentración
Dentro del mercado de combustibles se advierte además una mayor concentración en YPF, por tener precios más bajos, lo que resta participación a las refinerías que compran petróleo en el mercado. (YPF compraba hasta hace pocos meses a Chevron, pero dejó de hacerlo por la caída de ventas de los combustibles, cubriendo actualmente con petróleo propio las necesidades de sus refinerías.)
«Faltan las tres variables que hacen al negocio: demanda, precios y financiamiento», dijo el directivo de una empresa petrolera. «Sobre la demanda no se puede actuar, sobre los precios se depende de la cotización internacional, y el financiamiento está cerrado en todo el mundo», agregó.
Hasta mediados de marzo, tanto productoras como refinadoras tenían expectativas de una baja en las retenciones a la exportación para incentivar las ventas externas de crudo y combustibles. Con precios bajos y retenciones del 45%, a las refinerías no les conviene exportar, y unido esto a la menor demanda interna, llevó a bajar a menos de la mitad la carga de crudo para producir.
Sin embargo, luego de que el Gobierno desestimara realizar algún cambio en las retenciones del sector agropecuario y de que esto desatara nuevas medidas de fuerza del campo, se cree que ya no hay condiciones políticas para tocar las retenciones de los hidrocarburos.
Desde la misma fecha, varias subas consecutivas del petróleo de referencia -el West Texas Intermediate en el mercado de Nueva York, que llegó ya a superar 53 dólares- hacen presumir que por este costado pude venir algún alivio. Si se recupera el precio internacional, las refinerías aceptarán con menos resistencias un valor interno de 42 dólares para el crudo más pesado y subiendo a partir de ahí según la calidad (aun cuando estos valores son mayores a los que obtendrían las petroleras exportando).
Por otra parte, al cierre de esta edición se concretó un nuevo aumento en el precio de los combustibles al público para cubrir el costo de la devaluación del peso, ya que el petróleo se compra en dólares, y esto abriría un espacio para volver al valor piso de 42 dólares por barril de crudo, tal como pidieron las provincias productoras nucleadas en la OFEPHI a la pre-
sidente Cristina de Kirchner.
Si esto termina siendo así, se calcula que por lo menos hasta el 1 de julio, la situación se estabilizará como está ahora. Esto significa que se renovaría el acuerdo de estabilidad laboral entre sindicatos y empresas petroleras que se firmó en noviembre y vence el próximo 31 de marzo.
Se afirma que a cambio las productoras pedirán una rebaja en los aportes previsionales al Gobierno y que se acentuará el panorama actual. Es decir, habrá más trabajadores que mantendrán el empleo pero permanecerán en sus casas (ahora el 30% está en esas condiciones), lo que significa un ahorro de las empresas de alrededor del 35% por salario, debido al no pago de horas extras, viandas y viáticos.
Este menor poder adquisitivo y movimiento de los petroleros influye fuerte en las provincias productoras que se mueven en torno a la actividad y en los ingresos por regalías, porque entre enero y febrero bajó el precio del barril en el mercado interno. Desde el punto de vista de la energía, el resultado será la postergación de nuevos desarrollos, el retardamiento en los planes de exploración, y una nueva caída en la producción de petróleo y gas y en las reservas.
Condiciones
Cuánto durará el parate, depende de condiciones internacionales y locales. Si la crisis internacional se vuelve más manejable y no hay nuevos sacudones, el precio del petróleo rondaría entre 50 y 60 dólares este año, con perspectivas de ir subiendo desde 2010, pero todavía no hay posibilidades de asegurar que será así.
En el plano interno, todo depende de cómo evolucione la situación política en las próximas semanas. Si se acentúa la inestabilidad que suscitan las elecciones legislativas tal como vienen planteadas por el propio Gobierno, las dificultades fiscales, las presiones del campo y de la industria, es muy difícil pronosticar cuál será la demanda de hidrocarburos por parte de particulares, generadoras eléctricas e industrias en el próximo invierno.
Por eso, en las petroleras parece primar el criterio de desensillar hasta que aclare, aunque evitando que esto provoque una crisis social de proporciones en las provincias petroleras.

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