23 de febrero 2011 - 00:00

Banegas: “La crueldad de Ure se anticipó a la del teatro actual”

Cristina Banegas: «Ure se adelantó a la temática de las familias disfuncionales, que tanto ha circulado en la dramaturgia argentina».
Cristina Banegas: «Ure se adelantó a la temática de las familias disfuncionales, que tanto ha circulado en la dramaturgia argentina».
Cristina Banegas no disimula su emoción frente al estreno de «La familia argentina» de Alberto Ure, obra dramática que critica sin piedad a la clase media argentina a partir de un triángulo edípico llevado hasta las últimas consecuencias. Es la única que escribió Ure previo a su alejamiento de la escena, en 1998, a raíz de un accidente cerebro-vascular, y Banegas aceptó dirigirla a instancias de la actriz rosarina Claudia Cantero, protagonista de la obra junto a Luis Machín y Carla Crespo.

«Claudia decidió hacerla el año pasado, cuando vio la puesta de Rody Bertol en Rosario, y una vez que consiguió productor vino a encararme». Banegas homenajea con este estreno a uno de los directores más renovadores que ha dado la escena nacional. Entre sus puestas más celebradas figuran «Puesta en claro» de Griselda Gambaro, «Los invertidos» de José González Castillo, «El padre» de August Strindberg y «Antígona», de Sófocles, y en todas participó Banegas. Pero, trabajar bajo las órdenes de Ure también tenía sus riesgos. El director fue acusado en varias oportunidades de «psicopatear» a sus actores (durante los ensayos les susurraba al oído comentarios espantosos para hacerlos más vulnerables y mejorar así su nivel de actuación). Sin embargo, la comunidad teatral se refiere a él como un gran maestro y teórico teatral, como lo demuestran sus ensayos «Sacate la careta» (Norma editorial) y «Ponete el antifaz (escritos, dichos y entrevistas)», publicado por el Instituto Nacional del Teatro. «La familia argentina» se exhibe en la Sala Solidaridad del Centro Cultural Cooperación, viernes y sábados a las 23.30 y domingos a las 21.

Periodista: Dicen que en una buena obra de teatro todos los personajes tienen razón. Aquí parece cumplirse ese precepto...

Cristina Banegas: Se nota que fue escrita por alguien de teatro que conoce muy bien a los actores, sus estados y emociones, y también las tensiones propias de una estructura dramática. Tal como sucedía con Shakespeare o con Molière, esto hay que decirlo.

P.: No es fácil digerir que un psicoanalista haga pareja con su hijastra luego de separarse de su esposa. Y sin embargo termina dando lástima.

C.B.: La obra tiene como eje de conflicto ese trípode incestuoso que se pone en funcionamiento como una máquina tremenda. Hay mucha comicidad y escenas desopilantes pero, como en las tragedias, se comete una trasgresión, la «hybris» de la que hablaban los griegos, esa sober-

bia y falta de control del que se pone por encima del otro. Y eso siempre tiene su costo.

P.: El discurso del psicoanalista recuerda mucho a Ure, por su lucidez sin filtro.

C.B.: Sí. Nos deja en un estado de angustia y de despojamiento grandes. Su voz está muy presente en la obra y ¡ese humor salvaje! Ese burlarse de la moral de una manera tan ética... Es una obra brava porque juega, precisamente, con algo que roza la perversión. Es una obra que lo acerca a Strindberg. Por algo Ure dirigió «El padre», «Señorita Julia» y tenía una versión muy interesante de «Acreedores» que íbamos a hacer, pero por su ACV nunca llegamos a estrenarla.

P.: «La familia argentina» no deja títere con cabeza: cuestiona ciertos dogmas del psicoanálisis, critica a las instituciones, destroza a la familia de clase media...

C.B.: Fíjese como se adelantó a la temática de las familias disfuncionales que tanto ha circulado en la dramaturgia argentina, en estos últimos años. Aquí aparece una mirada más cruel, corrida del cinismo del teatro de los 90. Hay algo desolado en estos seres, en su clase social y en la ideología que sustentan. El personaje que interpreta Machín tiene las peores lacras de la clase media argentina... podemos decir eso, con la frente bien alta. Pero también es consciente de ello y abre un debate sobre distintas cuestiones. Por ejemplo, el lugar del padre, que tiene que ver con la Ley.

P.: Usted declaró hace un tiempo: «Nunca hice algo tan salvaje como Puesta en claro». ¿Sigue pensando lo mismo?

C.B.: Sí. Pero más terribles que la puesta fueron los ensayos con público. Por suerte, pudimos rescatar unos VHS de la época y digitalizarlos. En breve los subiremos a Internet un compilado, donde se lo ve a Ure dirigiendo. También pudimos digitalizar «El padre» y «Los invertidos». El sonido no es bueno pero igual se aprecia el trabajo.

P.: Cambiando de tema ¿No va a hacer televisión?

C.B.: No por ahora. Se hacen pocos unitarios y yo no hago tiras porque es un sistema de producción que no me permite hacer teatro, ni dar clases, ni vivir. Estoy muy mayor para ese sistema de trabajo tan intenso.

P.: Natalia Oreiro declaró estar orgullosa porque usted aceptó trabajar con ella en la película «Infancia clandestina».

C.B.: ¡Mi vida! Sí, trabajamos juntas hace pocas semanas.

P.: ¿Es cierto que usted acepta o rechaza trabajos de acuerdo con quién esté en el elenco?

C.B.: Es cierto. ¡Soy malísima!

Entrevista de Patricia Espinosa