En Venecia, la población autóctona pasó de los 180.000 habitantes de los años 60 a los 60.000 de la actualidad. El número de turistas que llegan a Barcelona, ciudad de 1,7 millón de habitantes, fue aumentando hasta sumar el año pasado 7,5 millones, lo que la convierte en la tercera ciudad europea más visitada, luego de Londres y París. El turismo supone el 14% del Producto Bruto Interno (PBI) para la ciudad.
El incremento de turistas fue en paralelo al aumento del malestar de los ciudadanos, que el año pasado se manifestaron varias veces en algunos barrios de la ciudad, en especial en la Barceloneta, en contra de la proliferación de departamentos turísticos.
La nueva alcaldesa, Ada Colau, apoyada por Podemos, anunció esta que suspenderá de forma temporal la concesión de licencias para hoteles y otros complejos para elaborar, mientras tanto, un nuevo plan regulador para el sector.
"Hay un hartazgo cada vez mayor. Hay un rechazo porque el turismo acrecentó las desigualdades, encareció las viviendas y expulsó a la gente de sus barrios. En un momento de crisis creó crispación", explica Monedero. Al aumento de turismo contribuyeron el hecho de que Barcelona se haya convertido en un hub europeo para las compañías aéreas low cost y al aumento de la llegada de cruceros.
"La marca Barcelona sigue funcionando, pero el modelo ya no, no se puso al día debido a la rapidez con la que cambió la ciudad y ahora se tiene que reformular", opina Monedero. La ciudad "siempre se reinventó a través de grandes eventos", como las exposiciones universales de 1888 y de 1929, y los juegos olímpicos de 1992, pero "el modelo a golpe de acontecimiento ya no funciona". Monedero pone como ejemplo Ámsterdam, que "recondujo el turismo y ya no sólo es gente que va atraída por los coffee-shop sino que ahora recibe un turismo familiar".
En Barcelona se empezaron a tomar medidas como regular la entrada de turistas en el mercado de La Boquería, en la Rambla.
Monedero propone diversificar la llegada de cruceros a la ciudad, actualmente concentrada en dos días a la semana, que los cruceristas también paguen la tasa turística y que ésta revierta en los vecinos".
"¿Qué ciudad queremos ser? ¿Sólo turística o también centro de industria creativa?", pregunta la autora, que considera que se debería potenciar la industria cultural de la ciudad, donde cada año se celebran eventos musicales internacionales como el Sonar y el Primavera Sound.
| Agencia ANSA |


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