Bariloche, sacudida por otro presidente de EE.UU.

Edición Impresa

Una alfombra roja y un blindaje de seguridad inusual esperan mañana a Barack Obama y a su familia en la ciudad de Bariloche, adonde el presidente de los Estados Unidos llegará a bordo de un avión pequeño, propiedad del Gobierno norteamericano, para una suerte de escala de apenas siete horas, previa a su viaje final hacia Washington.

Obama será recibido en el aeropuerto Teniente Luis Candelaria, cerca de las 14, por el intendente Gustavo Gennuso, el radical vecinalista que logró arrebatarle al kirchnerismo la jefatura de uno de los municipios más emblemáticos de la provincia de Río Negro.

Aunque la visita de la familia Obama a Bariloche no está enmarcada en una agenda oficial, hasta anoche las autoridades locales se esperanzaban con la posibilidad de que el mandatario tenga alguna actividad en el INVAP antes de trasladarse en helicóptero hacia el Hotel Llao Llao, donde finalmente prevé descansar y disfrutar de uno de los paisajes más bucólicos de la Patagonia.

Sucede que una foto en el INVAP podría aportar un beneficio adicional para esta sociedad estatal que ayer firmó con la química multinacional Dow un entendimiento para la construcción de un parque eólico en Cerro Policía, que significaría una inversión de u$s 123 millones para alcanzar 50 megavatios de potencia instalada en dos fases. Además de que el INVAP exporta sistemas de reactores nucleares y tecnología para el sector aeroespacial, especialmente diseñando y construyendo satélites como el Arsat-2 -lanzado en octubre pasado-, que convirtió a la Argentina en el primer país latinoamericano en elaborar y poner en órbita un instrumento geoestacional propio.

No es, sin embargo, la primera vez que un presidente norteamericano elige esta ciudad. Primero lo hizo Theodore Roosevelt y luego Dwight Eisenhower, quienes quedaron prendados del encanto del paisaje. Treinta y siete años después, Bill Clinton se convirtió en el tercer jefe de Estado en arribar a Bariloche. Lo hizo junto a su esposa Hillary, la precandidata presidencial favorita del Partido Demócrata que podría suceder a Obama el 8 de noviembre.

La presencia de la delegación de los Estados Unidos altera desde hace varios días la cotidianeidad de esta ciudad que, durante el resto del año, vive al ritmo de una aldea cordillerana. Intenso ir y venir de camionetas blindadas, un notorio incremento de presencia policial y hasta el aterrizaje de un avión de carga estadounidense con material de seguridad, agentes y helicópteros, dibujan un paisaje inusual.

En simultáneo, el Centro Cívico se prepara para la tradicional Fiesta del Chocolate, el evento convocante excluyente de este destino fuera de la temporada de nieve, que se convierte en un poderoso imán para turistas de todas partes del mundo. Paradójicamente, la llegada de Obama bloqueó las reservas en tres de los hoteles más imponentes de Bariloche, además del Llao Llao, donde se supone que se alojará la comitiva que acompaña al Presidente.

Descartada una visita a la exclusiva Villa La Angostura se espera que la familia presidencial disfrute sólo de los encantadores rincones que rodean al hotel enmarcado por los picos de los cerros López y Tronador, y los lagos Moreno y Nahuel Huapi. Hasta se descartó, por ahora, una ronda de golf en el formidable campo de 18 hoyos diseñado por el estadounidense Jack Nicklaus.

Para la puesta del sol y antes de la partida de Obama -esta vez sí a bordo del Air Force One-, el hotel preparaba ayer una selección de manjares dulces y salados con fuerte impronta local, que el chef ejecutivo guardaba como un secreto bajo siete llaves. Se espera que para ese momento llegue a la villa turística Mauricio Macri, quien viajaría hacia Bariloche para darle la despedida oficial al presidente.

Dejá tu comentario