23 de octubre 2009 - 00:00

Batalla final por mostrarse moderados

Las plazas céntricas de Montevideo fueron escenario de proselitismo, especialmente para el Frente Amplio, que domina con solidez la capital uruguaya.
Las plazas céntricas de Montevideo fueron escenario de proselitismo, especialmente para el Frente Amplio, que domina con solidez la capital uruguaya.
 Montevideo (enviada especial) - Las últimas horas previas a la veda electoral estuvieron marcadas por la insistencia del postulante blanco Luis Alberto Lacalle de asignar a su oponente José Mujica características «radicales», alejadas de la moderación de Tabaré Vázquez. El oficialista, en tanto, pujó una vez más por alejarse de la estigmatización buscada por su rival, pero desde sus propias filas se encargaron de aguarle la estrategia.

Refiriéndose a sí mismo en tercera persona, el candidato a presidente blanco llegó a afirmar ante el semanario Búsqueda que «una gestión eventual de Luis Alberto Lacalle» sería más asimilable «a la gestión de Vázquez, con todos los peros que hay que poner en el medio, que lo que parecería ser una gestión de José Mujica».

«El liderazgo del FA con Vázquez era un centroizquierda europeo y moderado; hoy predomina la línea más radical que pueda existir», indicó también en un acto electoral en Maldonado.

Lacalle profundizó así una estrategia desarrollada en la campaña, que, a la luz de su estancamiento en las encuestas en torno al 30% de la intención de voto, ha demostrado un techo en cuanto a su efectividad.

Sin certezas

«Nosotros somos un partido. Enfrente tenemos una asociación, una coalición de grupos políticos de las más diversas procedencias. Cuando hay distancias filosóficas y antagonismos como los que hay entre el MPP (Movimiento de Participación Popular) y la agrupación de Astori, es que ese Gobierno no ofrece certeza en la conducción del país», explicó ante la multitud que lo ovacionó.

Estas declaraciones de Lacalle han obligado a Mujica a desmentir las acusaciones a diario.

En una entrevista con el mismo semanario, el izquierdista ex ministro de Agricultura y Ganadería destacó «la inmensa simpatía» que tiene por el rumbo seguido por los presidentes venezolano, Hugo Chávez, y boliviano, Evo Morales.

Pero aclaró: «Quiero ser amigo de toda esa gente, pero no sigo ese modelo. Se lo dije a Chávez: Vos no construís ningún socialismo con esto, sino mucha burocracia».

«De lo que no tengo dudas es de que el pueblo venezolano va a comer mejor. Porque a pesar de todo, se hacen una montaña de cosas que son positivas», aclaró.

Mujica le tiene que hacer frente también a las declaraciones que surgen en el seno de su propia alianza. Uno de los dirigentes del ex Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, Julio Marenales, afirmó recientemente que el objetivo de su agrupación es «eliminar el consumismo» e instaurar el «socialismo».

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