6 de julio 2009 - 01:27

BCRA auxilia al Gobierno con $ 3.000 M

No bien finalizaron las elecciones, el ministro de Economía, Carlos Fernández, le envió una carta urgente al presidente del Banco Central, Martín Redrado. El objetivo era contar con las utilidades de la autoridad monetaria para engrosar las cuentas de la Tesorería.

Como resultado, ya fueron girados $ 3.000 millones, que resultarán fundamentales: esa colaboración del Central es lo que impedirá que las cuentas fiscales de junio arrojen déficit fiscal, a pesar del fuerte aumento del gasto preelectoral y al esfuerzo que supone el mes por motivos estacionales, ya que, además de sueldos, la administración pública debe pagar el medio aguinaldo.

El ministro de Economía justifica el pedido a Redrado a la urgencia «derivada de la complicada situación internacional». Pero más allá de las formas, lo concreto es que con un gasto que crece a un ritmo que prácticamente triplica el aumento de los recursos, resultaba ya imposible mantener las cuentas en verde sin una ayuda excepcional.

En mayo se había encendido la luz roja, cuando las cuentas arrojaron un ahorro de apenas $ 914 millones, lo que significó una merma del 85% respecto del mismo período de 2008 ($ 5.112 millones).

El Central reveló la semana pasada -tal como lo consignó el miércoles último Ambito Financiero- que su balance de 2008 arrojó utilidades por $ 4.585 millones. Pero estas ganancias no fueron por la inversión de las reservas (ya que las tasas están en niveles cercanos a 0) ni por otro esquema de manejo de activos. En esta oportunidad, el 100% de las ganancias se explicó por la apreciación del dólar. De esta forma, las reservas en dólares tuvieron un incremento significativo cuando se las contabiliza en pesos al tipo de cambio de fin de 2008: de $ 3,12 a $ 3,46, o sea, un aumento de casi el 11%.

Polémicas

Esta distribución de ganancias no queda exenta de polémicas. Claramente, no se trata de utilidades líquidas ni realizables, sino contables. Sin embargo, la autoridad monetaria accedió a transferirlo a la Tesorería de la Nación. La distribución de las utilidades está prevista en la modificación de la carta orgánica que se efectuó en 2002. En aquel momento, se había establecido en el Congreso que el BCRA sólo podía transferir utilidades líquidas y realizables, pero el artículo fue vetado por el entonces presidente Eduardo Duhalde, con lo cual quedó mayor margen de maniobra.

Esta distribución tiene, por otra parte, efecto monetario porque implica un aumento de la cantidad de pesos en circulación, pero sin que necesariamente estén respaldados por divisas (lo que sí sucede cada vez que el Central compra dólares en el mercado).

¿Qué sucederá con el resto de las utilidades del BCRA? Se dispuso que otros $ 1.400 millones serán girados en el transcurso del segundo semestre. Seguramente, se esperará a otro mes complicado en materia de resultado fiscal para que llegue esta ayuda especial.

Desde el BCRA defendieron la transferencia, indicando que «entre 2004 y 2008 capitalizamos más del 50% de las ganancias obtenidas. Y esa cifra supera los $ 4.400 millones que vamos a volcar a lo largo de 2009».

De esta forma, la Tesorería sigue contando con distintos canales de ayuda para mantener el superávit fiscal, que de todas formas será sensiblemente inferior al de 2008. Claramente, los cerca de $ 1.000 millones adicionales que distribuye la ANSES tras la nacionalización de las AFJP son claves para evitar el rojo, y ahora es el Central el que sale al auxilio de las cuentas públicas.

El Gobierno promete que tendrá un manejo mucho más cuidadoso del gasto luego de las elecciones, pero no resultará sencillo el recorte: las provincias demandan más fondos, una baja de subsidios implica aumento automático de tarifas y no se puede cortar la inversión en obra pública porque es la única manera de reemplazar la inversión privada.

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