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BCRA toma ganancias y vende parte de sus bonos
Este drenaje se da por la incertidumbre junto con el hecho de que las tasas de interés no logran compensar del todo el riesgo devaluatorio.
La historia reciente muestra claramente que la impresionante salida de capitales registrada desde el tercer trimestre de 2007 hasta el primer semestre de 2009 de u$s 43.000 millones fue financiada por la oferta de divisas proveniente del superávit comercial. O sea, lo que entró por una puerta se fue por otra. De lo contrario, hubieran pasado a engrosar las reservas del Banco Central. Vale señalar que la pérdida de divisas equivale a dos veces la experimentada en 2001.
La clave pasa entonces por el superávit que generará la balanza comercial en el segundo semestre. Precisamente, ésta es ahora la mayor preocupación del Banco Central.
Consciente de esta situación el Central ya comenzó a tomar cartas en el asunto. En las últimas semanas salió a liquidar parte de sus posiciones en títulos públicos contra dólares en el exterior. Desde el punto de vista financiero, la maniobra del BCRA no deja de ser altamente rentable, teniendo en cuenta que parte de los bonos en cartera fue adquirida en medio de la crisis financiera cuando las cotizaciones se derrumbaron y la entidad, junto con el Nación, salió a sostenerlas.
Podría interpretarse como una toma de ganancias, pero en realidad el objetivo primario es asegurarse un stock de divisas frente a los compromisos del segundo semestre y la salida de capitales.
La consultora M&S proyecta que el saldo comercial de aquí a fin de año puede ser menor que en 2008, estimando unos u$s 1.000 millones mensuales promedio. De aquí extraen dos mensajes: «En los próximos meses hay menos colchón de superávit comercial para poner nerviosos a los ahorristas en dólares; y que a u$s 1.000 millones por mes de fuga de capitales, el mejor escenario es de empate, lo que no genera una corrida, pero no es la solución para la liquidez y el nivel de actividad».
Por su parte, el Estudio Broda pone el acento en el hecho de que los saldos exportables pueden ser menores en dicho período (nadie descarta una mala cosecha), complicando así la oferta de divisas.


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