14 de abril 2022 - 00:00

BCRA: con un ojo puesto en la política, la suba de tasas busca anclar las expectativas

La “coordinación” y el apoyo al programa económico son claves en la carrera por la desinflación, aseguran en Reconquista 266.

En los pasillos del Banco Central se respira preocupación. Hay, al mismo tiempo, varios frentes abiertos para la autoridad monetaria. Por un lado, una meta de acumulación de reservas asumida con el FMI para este año (u$s5.800 millones) que, aunque no luce improbable con los actuales niveles de precios internacionales, pone a la entidad en la necesidad de administrar la cantidad de dólares que salen de sus arcas para cuidar las divisas, fundamentales para financiar el crecimiento económico y la balanza energética. Por otro lado, debe dar señales contundentes para conformar expectativas que le permitan premiar la moneda nacional y, con ese movimiento, sumar fortaleza al frente cambiario. Y, en tercer lugar, manejar el masivo stock actual de pasivos remunerados (alrededor de 9% del PBI) que crece con cada nueva suba de tasas. En ese desfiladero, distintas personas que caminan las oficinas de Reconquista 266 coinciden en algo: gran parte de la tarea del BCRA está determinada por el contexto político actual, que en este momento es una pendiente empinada por las internas que cruzan a la gestión del Gobierno nacional.

La cuestión de la inflación es un ejemplo. En el actual programa económico, la inflación es explicada como un fenómeno multicausal de componentes macroeconómicos. La tríada déficit fiscal, financiamiento monetario y política cambiaria conforman una unidad cuya gestión busca dar “previsibilidad” a los agentes económicos. La señal es clara: reducir el rojo en las cuentas públicas; bajar la dependencia del Tesoro al Central; y evitar saltos en la cotización del tipo de cambio.

En ese combo, la credibilidad es un aspecto importante en el cual no se tiene, paradójicamente, ningún control. ¿Qué anclas anti inflacionarias tiene ese modelo? Algunas voces anotan dos aspectos: una pequeña “anclita” del tipo de cambio, aún a pesar de la aceleración del ritmo del crawling peg en el último tiempo; y la expectativa de que, si se empieza a “normalizar” la cuestión macroeconómica, eso traerá cierta estabilidad y tranquilidad que también ayudará a lograr el objetivo. Tarea complicada en este contexto, dicen, por los continuos cruces públicos entre funcionarios del equipo económico que expresan sus diferencias, como Roberto Feletti, que cargó públicamente de manera dura contra el ministro Martín Guzmán, al que identificó como responsable de la “guerra contra la inflación”. O sea: por lo bajo, en el Central admiten que si bien hay varios “resortes” que impulsan a los precios, ninguna variable por sí misma puede funcionar como ancla por sí sola, justamente debido a la multicausalidad de la inflación.

¿Qué rol juegan las tasas con relación con la inflación? Por sí mismas, un rol escaso. Aunque sí admiten que el alto índice de inflación de marzo deja a la autoridad monetaria con algunos dilemas sobre la “señal” que debe dar BCRA a los agentes económicos: o se calibra con la inflación pasada o se busca fijar una perspectiva hacia adelante. En ese combo, admiten por lo bajo, también tiene tarea para realizar el Ministerio de Economía a través de las licitaciones del Tesoro.

Dejá tu comentario