7 de junio 2013 - 00:00

Beethoven en el CETC: piano, mito y realidad

Luca Chiantore enfoca la figura de Beethoven como la del buscador de nuevas sonoridades, nuevas posibilidades técnicas para el piano, completamente alejado de la imagen que los siglos XIX y XX han construido en torno a él.
Luca Chiantore enfoca la figura de Beethoven como la del buscador de nuevas sonoridades, nuevas posibilidades técnicas para el piano, completamente alejado de la imagen que los siglos XIX y XX han construido en torno a él.
Con una carrera de pianista a sus espaldas y un doctorado en Musicología, el milanés Luca Chiantore ha forjado un prestigio en especial a través de sus libros "Historia de la técnica pianística" y "Beethoven al piano. Chiantore se encuentra por estos días en Buenos Aires convocado por el CETC (Centro de Experimentación del Teatro Colón), para dos presentaciones: la primera, una conferencia titulada "Beethoven, el compositor que no existió tuvo lugar el miércoles por la tarde; la segunda se desarrollará mañana a las 20:30, y en ella se lo podrá ver y escuchar junto al también pianista David Ortolà (con el que integra el Tropos Ensamble) brindando versiones diferentes de obras de Debussy y Mussorgsky. El concierto estará precedido por otra charla: "Clásicos para el siglo XXI", a las 18.

La presencia del musicólogo en este espacio experimental sólo puede sorprender a aquellos que ignoren el enfoque que da a la figura de Beethoven: la del buscador de nuevas sonoridades, nuevas posibilidades técnicas para el piano, completamente alejado de la imagen que los siglos XIX y XX han construido en torno a él. "Se ha forjado la figura de un Beethoven asociado al progreso, un artista independiente que se emancipa de su función de músico de la corte o de la iglesia, que lucha para no depender de esas limitaciones, que espera que su música sea valorada algún día, un Beethoven volcado esencialmente a la composición, preocupado por el ajuste a la partitura de las obras que escribía, distanciándose de la música más trivial y sencilla, mirando al futuro, no al pasado de que buscaba distanciarse". Ese Beethoven, afirma Chiantore, no existió.

"Existió un compositor que pensaba su música, su manera de hacerla y su lugar en la sociedad de un modo totalmente distinto", explicó Chiantore al auditorio. "De todas las cosas que nos han dicho de Beethoven la más importante es que era sordo. ¿Por qué es más importante saber que Beethoven era sordo que saber que Ravel medíaun metro cincuenta o que Clementi era calvo? Smetana también era sordo, pero como va para nacionalista lo importante en él es que era checo, su sordera no es relevante. La sordera del Beethoven que nos presentaron tiene un status diferente, es identitaria. Y eso es otro mito: Beethoven tuvo problemas de oído, pero en 1818 seguía yendo a conciertos, dando clases de piano, comunicándose sin excesivos problemas. En el mejor de los casos la sordera puede explicar las últimas obras, pero hemos querido que explique toda su obra porque su calidad de sordo responde a una figura emblemática en nuestra cultura: la del santo y mártir, el hombre que sufre en su carne las más crueles pruebas y aun así continúa adelante para dejar a la humanidad algo superior".

¿Qué es lo que aparece entonces cuando se hurga en la personalidad de Beethoven a través de los documentos y testimonios? "Un hombre bastante mezquino, cobarde en muchos sentidos, machista a niveles de los que mejor no hablar, con problemas de identidad y de relación muy fuertes, con colosales problemas de alcoholismo que lo llevaron a la muerte, pero claro, este Beethoven ya no tiene tanto glamour, no nos sirve, en cambio la sordera le da una calidad noble", sostiene Chiantore.

A lo largo del encuentro el musicólogo y músico continuó profundizando y ejemplificando aspectos de la interpretación de las obras pianísticas de Beethoven (en especial las tradiciones que han tergiversado su esencia), los ejercicios para piano que fueron objeto de estudio de Chiantore, la relación del compositor de Bonn con su pasado y su presente, la recepción de la posteridad y todas aquellas líneas que llevan a la disolución de los muchos malos entendidos que han rodeado su figura.

Margarita Pollini

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