Bellas Artes inaugura hoy un nuevo pabellón

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Para estrenar el segundo tramo de la remodelación y ampliación del edificio del Museo Nacional de Bellas Artes se eligió exhibir «La tradición del arte. Italia en la colección del MNBA. 1860-1945», muestra que hoy inaugura el flamante Pabellón de exposiciones temporarias. La exhibición está ligada a la historia de nuestro coleccionismo y a la de una Argentina que supo ser tierra de promisión. Los casi 1.000 metros de noble arquitectura hoy ostentan condiciones museográficas y albergan un arte estrechamente relacionado con nuestra cultura: el rico patrimonio italiano del MNBA recién restaurado, con algunas obras que nunca se han visto. El Pabellón cuenta ahora con un espacio destinado al descanso, allí se abrieron los ventanales de la Avenida Figueroa Alcorta que durante años permanecieron tapiados, y se ganó una vista inmejorable.

Al ingresar al Museo, el visitante descubre obras como la dramática pintura «El primer duelo» de Bourguereau, o «El beso», la célebre escultura de yeso donada por Rodin, para los argentinos, porque eran muy buenos clientes. En el camino que conduce al Pabellón, los nuevos colores que avivan las salas contribuyen a cambiar la energía de un Museo que permaneció aletargado durante décadas. Vale la pena ver la puesta en valor de «Las Puertas del Infierno» y el espacio ideal para la cabeza de Balzac, ambas de Rodin.

El director del MNBA, Guillermo Alonso, cumplió este año con su deseo de reunir el arte argentino del siglo XIX con las ricas colecciones de arte europeo, para brindar la inserción y visibilidad que nuestros creadores merecen. Ahora, refiriéndose a la restauración del Pabellón, la inmensa sala construida como un anexo en 1960, con el impulso de una burguesía industrial, Alonso sostiene: «Su diseño tenía la impronta de un país que apostaba al desarrollo y era consciente del rol fundamental del arte para pensar y actuar en la sociedad. Su reinauguración intenta retomar ese sueño moderno de un museo vivo».

Desde el arribo de Guillermo Alonso, el historiador del arte Roberto Amigo viene desempolvando los viejos tesoros que permanecían ocultos, no ha cesado de analizarlos, investigarlos, catalogarlos y brindarles, en suma, su genuina dimensión estética.

Pocas horas antes del vernissage, mientras dispone el montaje de las obras, Amigo conversó con este diario.

Periodista: Si se tiene en cuenta que la Argentina es producto de la conquista española y, luego, de la inmigración italiana, ¿hasta qué punto exhibir el patrimonio que llegó de Italia, responde a la intención de revisar nuestra historia?

Roberto Amigo: Para inaugurar el Pabellón que forma parte del proyecto integral de las reformas edilicias del Museo, había que mostrar dos áreas de trabajo muy intenso que se cruzan. Una de ellas es la catalogación razonada, que recuperó el importante patrimonio de arte italiano y que es menos conocido que el español o menos exhibido que el francés. Aunque hay una pequeña sala de arte italiano con pinturas relevantes, no hubo muestras temporarias de la pintura italiana, a diferencia de la española que se presentó varias veces. Con el trabajo de un grupo de investigadores locales en el catálogo razonado se recuperó el conocimiento de este gran patrimonio italiano que tiene el Museo desde el siglo XIX en adelante. Así, por un lado esta muestra es producto de la investigación del catálogo y, por otro lado, es una demostración del trabajo continuo de las áreas de restauración y conservación. Muchas de las obras que se exhiben rara vez fueron expuestas.

P: Entonces, para la tan poblada comunidad italiana que habita la Argentina, ¿ésta va a ser una muestra sorprendente?

R.A.: Creo que va a ser atractiva para todos. Pero es el Sesquicentenario de la Unificación de Italia, así que también es un homenaje del Museo a la comunidad italiana que donó este patrimonio. Coleccionistas que donaron obras como Ángel Roverano, Félix Bernasconi, Ángel Gallardo y las adquisiciones de entonces de arte italiano del siglo XIX, forman parte del museo inicial, del museo histórico. El homenaje a esa comunidad significó la recuperación de muchas obras. La muestra está acotada a dos espacios temporales, uno es la fundación de Italia y, otro, el inicio de la posguerra. El recorrido que va desde los distintos estilos del siglo XIX y sus distintas expresiones regionales, como el naturalismo, verismo, modernismo o simbolismo, hasta la pintura divisionista y los valores plásticos puros de la modernidad.

P.: Muchos artistas argentinos, como Ángel Della Valle o Romualdo Brughetti, estudiaron en Italia y en sus obras se percibe la influencia de estos estilos.

R.A.: La muestra presenta exclusivamente artistas insertos dentro del arte italiano, no del arte argentino.

P.: ¿Cuales son las obras cumbre?

R.A.: Una obra en yeso de Leonardo Bistolfi llegó para el Centenario, era un monumento a un senador y estuvo mucho tiempo en el hall de entrada del Museo, en los años 50 pasó a la reserva y su restauración demandó un trabajo enorme, porque estaba muy deteriorado. La obra de Bistolfi combina el simbolismo con el art nouveau y el liberty. Pero hay también un núcleo muy fuerte de pintura del Ottocento con obras de Vicenzo Caprile y las obras mas conocidas por el público del Museo, de Modigliani, Casorati, De Chirico, Sironi, Carrá, De Pisis, entre otros.

P.: ¿Quien era ese senador al que Bistolfi le dedica un monumento?

R.A.: El senador Rozasa era una figura central en la historia de la pintura italiana del siglo XIX, del pueblo Rozasa al sur de los Alpes. Bistolfi era uno de los principales escultores de monumentos funerarios y le dedicó esta obra. En Montevideo y en el cementerio de la Recoleta hay una obra magnífica. Pero una cuestión importante de esta exposición es que la selección del patrimonio italiano no toca las obras que permanecen en las salas, salvo las de arte contemporáneo. Creo que esta muestra va a causar sensación en el sentido de la recuperación patrimonial.

P.: ¿Todas las obras pertenecen al Museo o hay algunas en calidad de préstamo?

R.A.: Todas las obras forman parte de la colección del Museo. Algunas se habían prestado a museos del interior del país y esas obras se trajeron. La idea principal de la muestra es exhibir el paso de esta pintura literaria, narrativa política y social del siglo XIX, a una pintura con valores plásticos puros.

P.: ¿En la pintura decimonónica se adivina la estética que iba a venir, esa quietud de De Chirico o de Carrá?

R.A.: Tanto de Carrá como de De Chirico hay obras que hablan de una modernidad italiana, vinculada a una estética del Novecento. De Chirico siempre recupera la tradición clásica, esa estética tan italiana y del Mediterráneo, en sus arquitecturas, en sus piazzas. No se exhiben obras radicales de la vanguardia futurista, ésta es una colección tradicional, que no apuntó a las vanguardias.

P.: ¿La quietud de De Chirico es una respuesta a la velocidad futurista y al vértigo de la guerra?

R.A.: Es un retorno al orden. Esa serenidad es el anuncio de la devastación de la vuerra, hay una nueva búsqueda de armonía que anula lo anecdótico. Esta muestra es muy curiosa porque vamos a encontrar muchos paralelos con los pintores argentinos, aunque no están presentes, o sea, vamos a ver obra de Caprile y podremos encontrar semejanzas. Esta es una de las funciones principales del museo.

P.: ¿Esto quiere decir que la gente que conoce la historia de la pintura argentina va a disfrutar más de la muestra?

R.A.: Como toda muestra, ésta ofrece diversas lecturas. El que conoce el arte italiano va a encontrar joyas que ni en Italia se ven, va a disfrutar de un recorrido singular que sólo se puede ver en Buenos Aires. Esto no quiere decir que el Museo presente la historia del arte italiano, sino un derrotero posible. Es un relato del arte italiano que formó el gusto y el coleccionismo porteño. Es una muestra de coleccionismo del arte italiano, que no es lo mismo que una muestra de pintura italiana. Son dos cosas distintas. Insisto, van a ver obras restauradas y rara vez expuestas.

P.: Al museo se le debe una ampliación.

R.A.: Esta es una ampliación de los metros de exposición, este Pabellón. Y muestras como ésta pueden ayudar a tornar las decisiones mas fáciles.

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