El cardenal Jorge Bergoglio posó junto al intendente de Rosario, Miguel Lifschitz, y al cordobés José Manuel de la Sota.
En su propio búnker jesuita, la Universidad del Salvador, el cardenal Jorge Bergoglio pasó revista a la tropa de dirigentes opositores. Más de una docena de dirigentes y algunos candidatos presidenciales del antikirchnerismo asistieron ayer al seminario organizado por el ex ministro menemista Roberto Dromi, donde el jefe del Episcopado reclamó una vez más terminar con la fragmentación política ante un auditorio sin representantes del oficialismo. El cardenal primado llamó a evitar «conflictos que nos vuelven estériles» al disertar en un foro al que concurrieron el intendente de Rosario, Miguel Lifschitz, los peronistas disidentes Francisco de Narváez e Hilda «Chiche» Duhalde; el titular de la UCR y precandidato presidencial, Ernesto Sanz; el ministro de Seguridad porteño del PRO, Guillermo Montenegro; el rabino Sergio Bergman; el cordobés José Manuel de la Sota; además de dirigentes como José Scioli, Ricardo López Murphy, Enrique «Coti» Nosiglia y Jesús Rodríguez. Además enviaron su adhesión el ex presidente Eduardo Duhalde y el diputado Ricardo Alfonsín.
Bergoglio le recordó a sus oyentes que «es propio de la alta política comenzar y mantener los procesos, en vez de la confrontación para dominar espacios». Fue durante un acto en el que la Universidad del Salvador y la Escuela de Posgrado Ciudad Argentina (Época) presentaron un documento llamado «Consenso para el Desarrollo».
«La opción por los conflictos nos vuelve estériles, optar por esto destruye», señaló el cardenal y exhortó a la dirigencia a «dejar de lado el partidismo y buscar ideas hacia el futuro».
Consideró que «la unidad siempre es superior al conflicto» y reclamó «unidad en la adversidad», al tiempo que destacó la «necesidad de elaborar ideas de políticas de Estado que duren en el tiempo y más allá de los Gobiernos». Aclaró que el proyecto «Consenso para el Desarrollo no es una plataforma electoral» y sostuvo que «el desarrollo es el nuevo nombre de la paz».
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