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Berlinale: un mercado vendedor
Este año, como ya es habitual últimamente, hubo más de 400 vendedores, en su mayoría europeos. Presentaron sus productos en los tres sitios principales del mercado: mayormente en el bello edificio del Martin Gropius Bau (MGB) y en menor medida en los hoteles Marriott y Ritz Carlton.
Hubo casi 1500 proyecciones de mercado en las salas CinemaxX (complejo de 20 cines) y CineStar con 9 pantallas, incluyendo una en formato IMAX. A estas salas acceden con preferencia los compradores (más de 10.000), quienes además tienen acceso a las funciones oficiales y paralelas ya mencionadas, destinadas centralmente al periodismo. Por la noche en el Berlinale Palast (la sala más importante del Festival) se mezclan todos los participantes (invitados, críticos, distribuidores) con la ventaja sobre otros festivales internacionales que, para la mayoría de las funciones, el público puede comprar entradas, lo que no ocurre por ejemplo en Cannes.
En el mercado hubo una importante presencia de compañías europeas, comenzando por el país anfitrión que, en el citado MGB, ocupa stands preferentemente en la planta baja. Francia agrupa compañías en un mismo sitio alrededor del stand de la poderosa Unifrance. Conocidas empresas como Gaumont, Pathé, MK2, Studiocanal, TF1, Wild Bunch, Celluloid Dreams ofrecen sus productos, pese a que este año sólo una película genuinamente francesa ("Aimer, boire, chanter" de Alain Resnais) está en la Competición Oficial.
El mercado también exhibe una importante presencia latinoamericana, aunque en verdad se trata de stands de sus instituciones cinematográficas. En el Martin Gropius Bau en la planta superior se agrupan stands de Argentina (Incaa), Brasil, Chile y México. Se nota la ausencia de otros países como Colombia, Perú, Venezuela y Cuba, que habitualmente tienen stands en Cannes.
Este año la presencia de compradores argentinos ha sido bastante reducida ya que sobre una docena de compañías distribuidoras independientes de nuestro país, habitualmente activas en la compras de films para su exhibición, sólo un tercio ha venido a Berlín. Aún no es posible estimar el caudal de films adquiridos pero todo indica que su volumen es poco significativo.
Desde el punto de vista argentino, el mercado en Berlín será preponderantemente vendedor y rico en futuros proyectos de coproducción. Resultados gratificantes, con la ventaja de que por primera vez en la historia de la Berlinale dos películas compiten entre las veinte de la Selección Oficial.


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