9 de marzo 2012 - 17:58

Berni a Seguridad; vigía de Scioli e interventor de Garré

Cristina de Kirchner entre Alicia Kirchner y Nilda Garré: una tuvo a Sergio Berni como edecán político; la otra lo tendrá como «comisionado».
Cristina de Kirchner entre Alicia Kirchner y Nilda Garré: una tuvo a Sergio Berni como edecán político; la otra lo tendrá como «comisionado».
Sergio Berni acumula un cuarto de siglo de castrense fidelidad a los Kirchner. Ejecutivo y vertical, fue rescatado por la Presidente para un doble oficio: desembarcar como interventor de Nilda Garré y ejecutar una vigilancia operativa de la Policía Bonaerense.

Teniente coronel y médico cirujano, de 60 años, Berni fue una habitual pieza del dispositivo K en faenas riesgosas: pacificó piqueteros indómitos, sofocó rebeliones y fue, desde las sombras, soporte de Alicia Kirchner. Vuelve a un territorio conocido: los uniformes.

En Olivos, el miércoles, Cristina de Kirchner le dijo que lo necesitaba en Seguridad y que había pensado para él una oficina con amplias facultades. Será jefe operativo con mando directo sobre la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura y la PSA aeroportuaria.

Viceministro

«Es un cargo nuevo, se creó para mí. Voy como viceministro» contó Berni ayer al despedirse de sus fugaces compañeros de banca en el Senado bonaerense. Juró en diciembre y, como poder detrás del trono de Gabriel Mariotto, trepó a vicepresidente de ese palacio.

En esos 100 días como edecán de Mariotto, decapitó la estructura uniformada del Senado, espadeó con el sciolismo por los incidentes de militantes de La Cámpora con policías y hasta terció en la remoción y el nombramiento de comisarios de la Bonaerense.

Su última acción antes de tomar licencia fue patrocinar una comisión parlamentaria para investigar el caso Candela. Mariotto supone que frente a un comité de legisladores se confesarán denunciantes que no se animan a hablar con policías y fiscales.

El traslado de La Plata a Capital no implica, de todos modos, desentenderse de la cuestión bonaerense. Al contrario: como secretario de Seguridad fiscalizará el desempeño de ministro de Seguridad sciolista, Ricardo Casal, y en particular el de la Policía.

Así lo palpita, en alerta, Casal. Instalado como segundo de Garré y con mando sobre las fuerzas nacionales Berni, según entiende el ministro bonaerense, tendrá poder de fuego para operar en la provincia.

No es un temor desorbitado. Como contó este diario en febrero, Mariotto y Berni diseñaron una estrategia para aplicar el «modelo» de seguridad K en un puñado de municipios, plan que incluía el envío de recursos y el despliegue de efectivos de Gendarmería.

Viabilidad

Con Berni al frente de las fuerzas nacionales esa maniobra adquiere mayor viabilidad. Sin embargo, en gobernación prefieren una mirada pacífica: consideran que el nombramiento se produce en un buen momento del vínculo Scioli-Mariotto. Es una verdad mutable.

Ayer, el futuro secretario de Seguridad, le dedicó unos párrafos amigables. «Las políticas de la provincia están en consonancia con las del Gobierno nacional», dijo.

Proclive a entrever gestos épicos en todos los rincones, el vicegobernador consideró ayer un «compromiso militante» y una «actividad patriótica» la mudanza de Berni a Seguridad.

Garré, en cambio, no lo asimiló con la misma pompa. Se trata de una intervención de facto sobre su cartera: el ingreso de Berni fue una decisión exclusiva de Cristina a quien reportará, sin intermediación, el funcionario.

Ayer, en círculos cercanos a Garré, se habló sobre su malestar y se especuló con una retirada anticipada luego del corrimiento del staff -salvo Raúl Garré- que ingresó a la cartera de la mano de la ministra, entre ellas Cristina Camaño, exsecretaria de Seguridad Operativa.

«Yo voy porque me lo pidió la Presidente y con ánimo de colaboración» contó Berni en un intento de espantar las interpretaciones maliciosas. En Gobierno se negó la existencia de una molestia de la ministra.

Pero aceptan que el recambio apunta a darle mayor «ejecutividad» a un área que sufrió golpes. Los últimos: el Proyecto X y un fulminante informe del Departamento de Estado sobre la falta de colaboración en la etapa Garré en la lucha contra el narcotráfico.

Berni, contó anoche un dirigente que lo conoció por su paso por Desarrollo Social, es un «experto en crisis». Tuvo un protagonismo estelar en la toma del Indoamericano donde funcionó como un superministro in situ: daba órdenes a la Policía, prometía viviendas y repartía efectivo.

Durmió, más de una noche, en una carpa que funcionó como su «despacho» durante la toma del predio que forzó a Cristina a crear el Ministerio de Seguridad donde, ayer, fue designado como viceministro.

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