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Besson impulsa competencia francesa contra Hollywood
Luc Besson visitó hace dos años la Argentina para presentar la primera parte de «Arthur y los Minimoys». Su continuación acaba de lanzarse al estilo Hollywood.
Para la primera secuela de «Arthur...» (Besson, al iniciar la serie, se proponía al menos cuatro partes, que ahora serán tres) ha intentendo ahora una vuelta de tuerca para crear lo que él define como «4D», es decir, ganarle a Hollywood con una dimensión accesoria.
La terminología, desde ya, es puramente marketinera. «Arthur, la aventura 4D», tiene lugar en el parque temático Futuroscope, situado en Poitiers, como un pequeño DIsneyworld. El «4D» no es otra cosa que incorporar una típica proyección en 3D a una atracción de parque, en la cual cada espectador se transforma en un «diminuto Minimoy» sobrevolando a toda velocidad mundos hostiles encima de una vaquita de San Antonio.
Lanzamiento
El estreno de la atracción coincide con el lanzamiento de la segunda película como tal de su saga, «Arthur et la vengance de Matazard» («Arthur y la venganza de Matazard»). La última parte de la trilogía «Arthur et la guerre des deux mondes» «Arthur y la guerra de los dos mundos»), estará lista para finales del 2010.
Besson prueba ahora suerte en el mundo de los parques temáticos de la mano de la simulación en cuatro dimensiones: a la experiencia tridimensional conocida se le suma la tracción del espectador y una estimulación sensorial que va más allá de la vista y el oído. La inversión fue de seis millones de euros (unos 8,5 millones de dólares) para que la historia fantástica de los Minimoys trascienda las pantallas de cine y convierta, durante casi cinco minutos, al espectador en un personaje de la trama, creada expresamente para Futuroscope.
Para hacer una atracción «diferente», el director de «Jeanne dArc» participó incluso en el diseño de los interiores del edificio que alberga «Arthur, la Aventura 4D», que presentan el mundo humano a gran escala para que los visitantes se sientan pequeños. Al estilo Epcott, el participante se ve inmerso en una carrera frenética en la que esquiva ratones gigantes, queda atrapado en una tela de araña, es rozado por la lengua de una rana y propulsado por túneles y precipicios. Para conseguir esa simulación lograda, aunque no novedosa en exceso, es necesario utilizar gafas de 3D, poner en marcha una proyección en alta definición que cubre una pantalla Imax de 900 metros cuadrados y activar la tracción de los asientos -en seis direcciones- y efectos de aire y agua en la sala. Besson sostuvo que la tecnología de las gafas es la misma que la empleada en la película «Avatar», aunque afirmó que la tecnología que utiliza su atracción es «más sofisticada» que la del film de James Cameron.
Agencia EFE


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