16 de octubre 2012 - 00:00

Bieito: entre el sexo y la religión

Ensayo de «Pepita Jiménez» en el Argentino de La Plata, según la visión del polémico régisseur Calixto Bieito.
Ensayo de «Pepita Jiménez» en el Argentino de La Plata, según la visión del polémico régisseur Calixto Bieito.
En medio de la expectativa por el debut local en ópera del director de escena español Calixto Bieito («enfant terrible» de la lírica europea, célebre por sus revulsivas, y en muchos casos repulsivas propuestas), ayer tuvo lugar en la Embajada de España el lanzamiento de la producción de la ópera «Pepita Jiménez» de Isaac Albéniz, anteúltimo título de la reprogramada temporada de ópera 2012 del Teatro Argentino de La Plata, en coproducción con los Teatros del Canal de Madrid.

«Pepita Jiménez», basada en el clásico de Juan Valera y con libreto de Francis Money-Coutts, subirá a escena el 28 de octubre, con más funciones el viernes 2 y el domingo 4 de noviembre, y contará con la dirección musical de Manuel Coves y un elenco encabezado por Nicola Beller Carbone (Pepita Jiménez), Enrique Ferrer (Luis de Vargas), Adriana Mastrángelo (Antoñona) y Víctor Torres (Pedro de Vargas).

Luego de la introducción a cargo de representantes de la Embajada de España y el Teatro Argentino, Bieito se refirió a la razón de que esta ópera de fuente y autor españoles sea cantada en inglés: «Albéniz, un pianista excepcional, quería hacer ópera, y tuvo que marcharse de España, un aristócrata con vocación artística le pagó la estadía en Londres y le propuso un libreto a cambio: es el libreto en inglés que nosotros utilizamos. Lo que podía ser un defecto es una gran virtud, porque en el arte y en la cultura estamos destinados a entendernos, ése es el futuro del arte, y la ópera refleja muy bien lo que es la internacionalidad del arte».

Respecto de la novela de Valera, el director de escena español recordó que se trata de un texto «de lectura obligatoria» en ese país: «recuerdo haberla leído en la escuela, el bachillerato y la universidad. Es una novela escrita por una persona con horizontes culturales muy amplios y enorme cultura clásica».

«Recordaba a mis padres», explicó Bieito. «A esa España gris hasta el 75, con la muerte del dictador. Quería hacer un espectáculo que hablara de ese enfrentamiento muy español entre el erotismo y la religión, la represión sexual que hubo en España durante mucho tiempo, y el poder de la Iglesia Católica. Lo he vivido de niño, a mis tías, tengo esa imagen de ese erotismo de claroscuro tan nuestro, ese erotismo de la imaginación, que es lo peor de lo peor. La interpretación de los cantantes es excepcional, se habla mucho de mi trabajo, pero en mi trabajo los cantantes cantan limpio en mis puestas; no necesitan hacer gestos raros. El espectáculo puede emocionar y hacer pensar en la historia de nuestro país, y tal vez de éste, no lo sé».

Bieito detalló que la propuesta visual tiene «mucha influencia de Luis Buñuel y de Miguel Picazo con su película La tía Tula, de 1964, ambientada en una época posterior a la novela de Miguel de Unamuno en que se basa. La puesta tiene esa estética, y la escenografía es una gran construcción, de nueve metros de altura con una cantidad de antiguos armarios, una locura. Allí aparecen imágenes, me gustan últimamente los espectáculos un poco soñados, y donde una puerta se abre y aparece ahí toda tu historia. En los armarios se ocultan los recuerdos, las frustraciones, los amores, muchas cosas, y así está construida. Es un gran reto para cualquier teatro, no sólo para el Argentino».

El director de orquesta español Manuel Coves destacó el hecho de que por primera vez la obra de Albéniz suba a escena en el original inglés, y en la segunda de las tres versiones realizadas por el compositor, que se estrenó en alemán en Praga en 1897.

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