2 de abril 2012 - 00:00

Binner mira a la UCR mientras legisladores votan sin obedecerle

Hermes Binner, el líder opositor con mayor caudal electoral desde las presidenciales de 2011, reapareció ayer en Catamarca, donde le volvió a abrir una puerta a la desorientada Unión Cívica Radical. La señal del exgobernador de Santa Fe se produce en medio de un virtual proceso de anarquía en los bloques del Frente Amplio Progresista en el Congreso, donde cada facción vota los proyectos de ley de manera inorgánica.

Binner se mostró en el Primer Campamento de Jóvenes Socialistas del año, donde estuvo acompañado por los dirigentes locales Ernesto Figueroa y la diputada Carmen Verón, referentes de movimientos sociales y organizaciones sectoriales. Consultado respecto de una futura alianza con la UCR o el Frente Cívico y Social de Catamarca (FCyS), Binner manifestó: «No descarto conversaciones con el radicalismo», aunque aclaró que «ahora estamos trabajando en el fortalecimiento de nuestro partido porque la realidad argentina es compleja y necesita de propuestas complejas». «El socialismo tiene en Santa Fe un acuerdo con la UCR que se viene desarrollando plenamente desde hace 20 años, o sea que voluntad hay y estamos siempre atentos para dialogar, ya que procuramos un país donde haya un diálogo entre los sectores y los poderes para poder tener una idea clara de cuáles son nuestros deberes y derechos», aludió.

El equilibrio inestable del FAP de Binner se refleja en el Congreso, donde las fuerzas que integran ese interbloque opositor no consiguen unificar criterios en las votaciones en legislativas. Tanto en Diputados como en Senadores, los partidos del FAP mantienen sus bloques separados y todavía no lograron compatibilizar posturas a la hora de votar. Luego de ubicarse como segunda fuerza nacional en los comicios de octubre pasado, cuando Binner encabezó la propuesta nacional, el Frente Amplio Progresista se puso de acuerdo en iniciar un proceso destinado a desembocar en un bloque unificado para que el resultado electoral tuviera correspondencia en el Congreso.

Para ello, los referentes del sector, como Binner y Margarita Stolbizer, coincidieron en que se debían elegir autoridades a fin de organizar el espacio y darle institucionalidad. Sin embargo, todavía no hay fecha potencial para ese movimiento y mientras tanto, aunque funcionan como interbloque, el Partido Socialista, el GEN, Unidad Popular, Libres del Sur y el Frente Cívico de Córdoba mantienen sus propios nombres en el Parlamento.

Pese a que se mantienen los encuentros semanales para discutir posturas, en los últimos grandes debates del Congreso no lograron una posición común.

Inclusive, como sucedió la última semana en la Cámara de Diputados con el proyecto del traspaso de los subtes, el FAP mantuvo la indefinición sobre sus votos hasta el mismo miércoles de la sesión. Ese día, aunque todos cuestionaron al Gobierno nacional y a la administración de Mauricio Macri, decidieron votar en contra los diputados del GEN, Libres del Sur y el Frente Cívico de Córdoba. En tanto, se inclinó por la abstención Unidad Popular, de Claudio Lozano y Víctor De Gennaro. El socialismo, a su vez, se dividió internamente, ya que el porteño Roy Cortina votó en contra y el resto de sus integrantes se abstuvo. Las diferencias también se plasmaron en el Senado, donde Jaime Linares, Norma Morandini y Luis Juez votaron en contra, en tanto que el socialista Rubén Giustiniani se abstuvo. Con anterioridad, la dificultad para aunar criterios se observó en casi todos los debates sobre proyectos del Poder Ejecutivo, como el que modificó la Carta Orgánica del Banco Central y el que declaró de interés público la producción de papel para diarios.

En el inicio de las sesiones ordinarias de este año, el Partido Socialista, el GEN, Libres del Sur y el Frente Cívico de Córdoba votaron en contra de la reforma del Banco Central, aunque Lozano, De Gennaro, Graciela Iturraspe, Liliana Parada y Antonio Riestra decidieron abstenerse. En tanto, a fines de 2011, luego del recambio legislativo y con el inicio de una nueva era de mayoría oficialista, el proyecto que declaró de interés público el papel de los diarios también zanjó diferencias en el FAP. Esa votación fue similar a la de la reforma del Banco Central, ya que se abstuvieron los cinco diputados de Unidad Popular que lidera Lozano, mientras que el resto del FAP se expresó en contra.

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