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Biodiésel impacta en capacidad de pago de industria oleaginosa
Un informe de CREA asegura que la evolución del negocio de la exportación de biodiésel tiene impacto en los márgenes de la industria oleaginosa que opera en ese producto.
En febrero de 2010, el Gobierno nacional instrumentó -por medio de la Resolución 7/10 de la Secretaría de Energía- la distribución de un cupo de 859.820 toneladas de biodiésel entre 19 empresas elaboradoras para poder cumplir con el corte obligatorio del 5% en gasoil dispuesto por la Ley 26.093.
A mediados de julio pasado comenzó a regir la ampliación del corte obligatorio al 7%, para lo cual se sumaron cuatro empresas más.
La Resolución 7/10 establece que el precio que reciben las empresas elaboradoras de biodiésel que comercializan el producto en el marco del cupo interno debe ser fijado mensualmente por la Secretaría de Energía de la Nación, a partir de la aplicación de una fórmula que considera las variaciones de precios registradas por el aceite de soja.
Sin embargo, a mediados de agosto de 2010, la Secretaría de Comercio Interior emitió una resolución (295/10) por medio de la cual se determinó congelar los precios de los combustibles líquidos (biodiésel incluido).
A partir de octubre, el precio oficial del biodiésel fue parcialmente liberado, pero a fines de enero pasado, la Secretaría de Comercio Interior volvió a congelar los precios hasta nuevo aviso (Resolución 13/11).
Los precios del biocombustible establecidos por la Secretaría de Energía fueron superiores a los valores de exportación (FOB) durante la mayor parte del año 2010.
Por tal motivo, en 2010 la capacidad teórica de pago de una industria que dedicara toda la producción de aceite de soja para elaboración y comercialización de biodiésel con destino al mercado interno fue sustancialmente superior a la del resto de los modelos de negocios (exportación de pellet más aceite de soja y de pellet más biodiésel).
Para las grandes compañías aceiteras, el impacto de esa ventaja -precio diferencial del biodiésel con destino al mercado local- es aún limitado porque en 2010 recibieron un cupo interno del orden de 230.000 toneladas de biodiésel, el cual se obtiene al procesar alrededor de 1,30 millón de toneladas de soja.
En 2010, la industria procesó unos 36,8 millones de toneladas. Sin embargo, el diferencial de precio sí es importante para el resto de los operadores del mercado de biodiésel.
El año pasado se declararon exportaciones argentinas de biodiésel por un total de casi 1,40 millón de toneladas (datos de la posición arancelaria 3824.90.29.100P de los registros del Sistema María/AFIP). Para obtener ese volumen del biocombustible es necesario procesar alrededor de 8 millones de toneladas de poroto de soja. Es decir, que la evolución del negocio de la exportación de biodiésel sí tiene impacto en los márgenes de la industria oleaginosa que opera con dicho producto.
Pero el hecho de que la Secretaría de Energía no haya publicado aún el valor oficial de biodiésel para el cupo interno correspondiente al mes de enero de 2011 -a causa de la intervención promovida por la Secretaría de Comercio Interior- genera incertidumbre en el sector, señala el informe de CREA.
Especialmente se sienten afectadas las pymes elaboradoras de biodiésel que no tienen espalda financiera para operar durante mucho tiempo a contramargen.

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