22 de enero 2009 - 00:00

Blanqueo: controlarán los bancos el origen de fondos

Ricardo Echegaray y Martín Redrado
Ricardo Echegaray y Martín Redrado
Los bancos extranjeros (también locales con sede en el exterior) serán responsables de certificar que las divisas que ingresen al país fruto del blanqueo que comenzará en febrero no provengan del narcotráfico o del lavado de dinero.
Los particulares y las empresas que transfieran los fondos firmarán una declaración jurada por separado donde se hacen responsables de que el origen del dinero sea lícito. Si luego, eventualmente, la Justicia argentina descubre que los fondos son producto del lavado de dinero o del narcotráfico, las penas caerán sobre ambas partes, el particular o la empresa y el banco.
Así quedará establecido en la reglamentación que la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) está preparando para la puesta en marcha del blanqueo de dinero; una iniciativa por la cual el Gobierno de Cristina de Kirchner quiere obtener, como piso, unos u$s 5.000 millones. La letra fina del articulado según lo está ultimando el titular del organismo, Ricardo Echegaray, mencionará en al menos tres segmentos las disposiciones oficiales para la prevención del origen del dinero que se acredite. El Banco Central, a cargo de Martín Redrado, fue el que sugirió esa alternativa de manera tal de controlar adecuadamente la operatoria.
Según la visión oficial, un banco del exterior donde teóricamente esté depositado el dinero (o las oficinas de fuera del país de las entidades locales) puede certificar que las divisas fueron depositadas de manera clara y que no tienen sospechas locales de provenir del lavado de dinero. Simplemente, el banco certificará la buena calidad de los fondos, de acuerdo con el principio internacional sobre la materia «conoce a tu cliente» .
En realidad, resulta muy difícil determinar si el dinero depositado en una cuenta tiene o no relación con actividades criminales. Y cuando la Justicia lo determina, el caso es público. La norma servirá, en rigor, para que el Gobierno pueda tener algún tipo de salvoconducto, ante la eventual situación que el dinero que ingrese en el país efectivamente sea fruto del lavado y la Justicia local o internacional lo determine. En ese caso, si la situación estalla, la culpa será del banco que no lo detectó y no del blanqueo.
El proyecto con su reglamentación definitiva será presentado en sociedad por Echegaray la próxima semana, ya con Cristina de Kirchner en el país luego de su gira por Cuba y Venezuela, y se espera que para los primeros días de febrero ya esté habilitado. Para el Gobierno, es una cuestión divisoria de aguas. Necesita poner rápidamente en práctica esta iniciativa para que comiencen a ingresar divisas al país, que levanten los malos resultados sobre las inversiones extranjeras.

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