Boca resucitó en el Centenario

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Era un partido bisagra; si se perdía, las chances de seguir en la Libertadores hubieran sido mínimas y pudo perderlo por un penal infantil del "Chiqui" Pérez, que además dejó al equipo con 10 a los 21 minutos, pero Iván Alonso lo tiró por arriba del travesaño y le dio vida a un Boca que la aprovechó.

De la mano de Juan Román Riquelme y con la seguridad de una defensa improvisada, donde Ribair Rodríguez se rebeló como un muy buen marcador central, ordenado y siempre atento a la marca, Boca no sólo se defendió, sino cuando pudo salió de contraataque y en el minuto final del primer tiempo se quedó con todo.

Tiro libre de Riquelme en forma de centro y Andrés Scotti que agarra a Cristian Erbes y lo voltea. Bien el árbitro Paulo César Oliveira (en los dos penales) y Juan Román Riquelme que se reencuentra con el gol y la confianza.

En el segundo tiempo, Nacional salió a buscar el empate, pero cometió el error de desordenarse y entonces terminó tirando centros frontales que hicieron lucir a Burdisso y Ribair Rodríguez, y cuando consiguió rematar al arco chocaron con la figura de la cancha que fue el arquero Agustín Orión.

Boca supo abroquelarse en la mitad de la cancha y la figura de Cristian Erbes empezó a crecer para cortar y jugarla con un Riquelme, que siempre hizo la pausa exacta.

Nacional siguió buscando y con el correr de los minutos, Carlos Bianchi fue armando una estructura para "aguantar el partido". Primero entró Pablo Ledesma por el "Burrito" Martínez para cerrar el sector derecho y después Leandro Somoza por Walter Erviti, para que Erbes tenga más compañía en su lucha por conquistar la pelota. Nacional siguió chocando y Boca terminó festejando, un triunfo que quizá no mereció, pero que le da vida en la Copa y confianza para seguir.

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