Bodas gay reabrieron Diputados con todos los bloques divididos

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El matrimonio, primer paso procesal para divorciarse, quedó esta madrugada cerca de incluir a las personas del mismo sexo. Por primera vez desde el regreso de la democracia, la Cámara de Diputados logró debatir un proyecto de modificación del Código Civil para reemplazar la frase «hombre y mujer» por la de «contrayentes», artilugio legislativo que permitirá no sólo las bodas, sino también los divorcios vinculares entre personas del mismo sexo.

El proyecto sobre bodas gay, impulsado por Vilma Ibarra y el bloque socialista de Laura Sesma, partió a todos los bloques que se vieron obligados a dar libertad de acción entre sus legisladores. Pero el rechazo de diputados del interior del país, sumado al lobby del Episcopado de Jorge Bergoglio, hizo peligrar incluso su aprobación. En la bancada oficialista debió intervenir directamente Néstor Kirchner, desde la cumbre de la UNASUR en Campana, para ordenar que muchos diputados cambiaran su voto de rechazo por la abstención. El ex presidente llegó a su despacho cerca de las 21 para estrenar su banca, el mismo día en que fue consagrado secretario general de la UNASUR, para votar a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo. Esperó comiendo un churrasco, acompañado por el secretario de Inteligencia, Héctor Icazuriaga, su secretario, Juan Manuel Abal Medina, y su asistente personal «Tatu».

En la sesión especial, donde se alcanzó quórum pasadas las 14.30 gracias a que el kirchnerismo bajó al recinto, Juliana Di Tullio fue la encargada de respaldar el matrimonio entre personas del mismo sexo. «No estamos hablando de la creación de un nuevo derecho, ni de un nuevo instituto, sino si ese instituto matrimonial es para acceso de todos o no», explicó la diputada en su discurso. Además planteó que «no es rol del Estado decir qué tipo de familia sirve y cuál no sirve» y remarcó que el proyecto de mayoría apunta a que los niños adoptados por parejas gay «tengan los mismos derechos que el resto de los niños».

Di Tullio dijo discrepar con la idea de que «el interés superior de un niño sea tener un papá y una mamá, y no el ser amado en el seno de una familia que se constituyó como tal».

El derecho, o no, a la adopción en los matrimonios entre personas del mismo sexo fue la principal polémica de la sesión. Por eso el PRO de Federico Pinedo y kirchneristas alternativos como Jorge Landau y Patricia Fadel, impulsaron proyectos de unión civil sin derecho a la adopción. En el caso específico del macrismo, la propuesta de enlace civil mantiene el Código Civil sin modificaciones, pero contemplando derechos sucesorios, patrimoniales y de convivencia dentro de las parejas del mismo sexo.

«Consideramos que la institución del matrimonio civil está orientada a la unión de los cónyuges y a la educación de los hijos y es una institución valiosa para nuestra sociedad, por eso proponemos una nueva institución sobre la base de considerar que pueda ser útil tanto para los homosexuales como para los heterosexuales. Nos parece superior a no tener ningún derecho», aseguró Pinedo en el recinto. En el Peronismo Federal, 24 de los 31 diputados que integran la bancada también rechazaron el matrimonio entre homosexuales. A favor se manifestó el jefe de ese bloque, Felipe Solá, quien aseguró que «el amor no es propiedad de los heterosexuales. A mí nadie me va a decir que si una pareja homosexual tiene amor un niño no tiene las condiciones para criarlo, estamos haciendo justicia para quienes no eligieron su sexo».

En la Unión Cívica Radical también hubo posturas encontradas. Mientras el jefe de bloque, Oscar Aguad, rechazó la modificación al Código Civil, el vicepresidente primero de la Cámara, Ricardo Alfonsín, avaló el proyecto que contó con el respaldo de todos los partidos de centroizquierda. En la Coalición Cívica, Elisa Carrió prefirió no participar del debate y anticipó que se abstendría a la hora de la votación. Hasta el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández operó a favor de legalizar las bodas gay con el proyecto de Vilma Ibarra.

El núcleo de la discusión giró en torno de la modificación del artículo 172 del Código Civil: «Es indispensable para la existencia del matrimonio el pleno y libre consentimiento expresado personalmente por hombre y mujer ante la autoridad competente para celebrarlo. El acto que careciere de alguno de estos requisitos no producirá efectos civiles aunque las partes hubieran obrado de buena fe, salvo lo dispuesto en el artículo siguiente». Más allá de la eventual aprobación en Diputados, el proyecto tendrá un trámite complicado también en el Senado.

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