4 de junio 2009 - 00:00

Bonistas piden a Europa que castigue a Argentina

Thomas Griesa
Thomas Griesa
Los bonistas que no entraron al canje de deuda en 2005 volvieron a la carga y pidieron a Europa que presione a la Argentina, tal como empezaron a hacerlo a fines de mayo legisladores norteamericanos, que impulsan un proyecto en el Parlamento de su país.

Según los acreedores, Estados Unidos, que está desplegando una nueva estrategia legislativa para obligar a la Argentina al pago de su deuda, mantiene conversaciones con diversos países europeos para que ejerzan la misma presión, en particular en instituciones multilaterales.

Éste es el mensaje de la copresidenta de la American Task Force Argentina (ATFA), Nancy Soderberg, que durante una escala en París dentro de una gira europea subrayó, en una entrevista a la agencia EFE, que los países europeos «no tienen la misma posición» que Washington para convencer a las autoridades argentinas de la conveniencia de negociar el reembolso de su deuda.

La lobbysta de los holdouts insistió en la voluntad de Wa-shington de forzar a la Argentina a negociar la devolución de los más de u$s 29.000 millones de su deuda.

El juez de Nueva York Thomas Griesa es quien tiene a su cargo varias causas por los reclamos de los bonistas tras el default.

Antes de viajar a París, Soderberg estuvo en Londres a comienzos de semana y en Italia la semana anterior, donde explicó que conseguir una acción común sobre la concesión de fondos a la Argentina en el FMI «es una de las cuestiones de las que tratamos de convencer a los gobiernos» europeos.

También señaló que en el Club de París «hubo un esfuerzo de los argentinos para negociar por separado con los españoles», pero esta tentativa pudo ser evitada por este grupo de países que reúne a los principales acreedores públicos.

En ese sentido, Soderberg se mostró esperanzada en que, durante las conversaciones entre el Club de París y la Argentina, sus miembros muestren una actitud unitaria.

Soderberg recordó la reciente iniciativa del Congreso de EE.UU. (de finales de mayo) que impone penalizaciones a los países de ingreso medio que se niegan a responder a sus obligaciones con sus acreedores.

Este dispositivo, que pone obstáculos para que esos países accedan al mercado de capitales, fue diseñado de forma especial para casos como el de la Argentina, del que dijo que «es un país sofisticado» en torno al cual «está aumentando la presión».

La copresidenta del ATFA recordó que Washington no negocia directamente con Buenos Aires, porque eso corresponde al Club de París y a las otras entidades acreedoras.

Además, lamentó que las autoridades argentinas no hayan querido asumir sus obligaciones, algo que a su juicio revertiría en su beneficio al permitirles volver al mercado de capitales normalmente.

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