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“Bossi Big Bang Show”: más proezas de un gran imitador
La mayor proeza del actor es su alucinatoria caracterización de Alberto Olmedo, con Jorge Crivelli como Javier Portales. En el estreno, Adriana Brodsky participó del cuadro desafiando el paso del tiempo.
Martín Bossi ("El impostor") inicia su nuevo espectáculo como un "crooner" de otros tiempos: traje oscuro, micrófono antiguo, gran orquesta y cuatro coristas. Pero al terminar la canción se entrega a una vertiginosa metamorfosis en la que encarna a Ray Charles, Louis Armstrong, Frank Sinatra, Joe Cocker, Rod Stewart, Elton John, Axel Rose, John Lennon y Freddie Mercury y a un sorprendente Michael Jackson haciendo "moonwalk" por todo el escenario. Algunas imitaciones son más certeras que otras pero todas resultan muy creíbles.
En la segunda parte del show, algo más intimista, el actor reflexiona con humor sobre la pérdida de ciertos juegos de infancia, el creciente deterioro del lenguaje y de los códigos de comunicación ("Twitter empareja, hace famosos a los boludos y boludos a los famosos") y analiza el empobrecimiento de la canción popular en el rubro cumbia y reggaeton. Entre otras cosas se declara un romántico incurable y hasta logra que buena parte de la platea baile un lento.
"Bossi Big Bang Show" exhibe una esmerada factura en todos sus rubros y cuenta con la valiosa participación de Manuel Wirzt a quien le basta un solo tema para imponerse como cantante y un divertido monólogo ("ver cine en el cine") para brillar como humorista.
Bossi, por su parte, realiza una labor titánica: canta, baila, improvisa con el público y entra y sale de sus personajes a una velocidad inaudita. Como un nuevo Enrique Pinti apela a la conciencia del público y de las nuevas generaciones para recuperar ciertos valores perdidos. Pero fiel a su estilo, el ex "impostor" apuntala su discurso humanista a través de sus imitaciones.
El último tramo del espectáculo homenajea a tres capo-cómicos argentinos. Bossi imita a Pepe Biondi (en video y con la participación de Graciela Borges); luego interpreta en vivo a un Tato Bores recién bajado del cielo y con libreto aggiornado. Su actuación es tan hilarante como la del personaje original. Aunque la mayor proeza del actor no sólo de este espectáculo sino quizás de toda su carrera- es su entrañable caracterización de Alberto Olmedo. El riesgo era enorme: recrear nada menos que el antológico sketch de Borges y Alvarez (con estatua propia en la calle Corrientes). Pero el actor logró esa magia con la insustituible colaboración de Jorge "Carna" Crivelli (en el rol de Javier Portales). Contar con los dos cómicos "revividos" para la ocasión fue una experiencia alucinatoria; sobre todo para la ex "bebota" Adriana Brodsky que en la noche de estreno participó de ese cuadro desafiando el paso del tiempo.


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