16 de diciembre 2008 - 00:00

Botnia: otra pelea estéril para desactivar cortes

La decisión de los ambientalistas de cortar los tres puentes a Uruguay durante el verano desató una fuerte polémica con el Gobierno provincial.
La decisión de los ambientalistas de cortar los tres puentes a Uruguay durante el verano desató una fuerte polémica con el Gobierno provincial.
Ni la turbulenta salida de Romina Picolotti del gabinete nacional había arremolinado tanto el espíritu de la Asamblea de Gualeguaychú en los últimos meses como sí lo hizo, en cambio, la polémica desatada ahora entre el gobernador Sergio Urribarri y los miembros de esa logia ciudadana que desde hace dos años mantiene bloqueado uno de los tres pasos a Uruguay en rechazo al funcionamiento de la pastera Botnia.
A la amenaza de los ambientalistas de cerrar en el verano los tres puentes hacia la costa oriental siguió la reacción del Gobierno provincial cuestionando la intención de los ecologistas e incluso subestimó la posibilidad de que la empresa finlandesa estuviera contaminando tanto el río Uruguay como su zona de influencia.
Ayer, la batalla verbal subió de tono, en uno y otro bando. Desde el oficialismo, Urribarri los tildó de «autoritarios» y los acusó de buscar que «efectivamente haya contaminación» para lograr su erradicación.
«Parece ser que hay algunos que se han sentido contrariados porque yo, ante una pregunta concreta, tuve una respuesta sincera: hasta hoy no conozco registros de contaminación de Botnia. Esto, que en realidad debería ser algo parecido a una buena noticia, es mal tomado por algunos ambientalistas que pareciera que estuviesen esperando que efectivamente haya contaminación», sostuvo.
La réplica de los ecologistas no tardó en llegar: denunciaron que el Gobierno provincial le quitó el apoyo financiero de aproximadamente $ 100 mil anuales para la protesta contra la papelera de Botnia y le pidió una audiencia «urgente» al gobernador.
«Es lamentable que (Urribarri) esté en esa postura tan ambigua en referencia a la lucha de una provincia, de una Nación que tiene un recurso ante los tribunales de La Haya. Es lamentable que se exprese dejando en suspenso una duda que los enemigos la usan en forma extraordinarias», se quejó Juan Veronesi, un histórico dirigente de la Asamblea.
En la forma, el enfrentamiento es más de lo mismo. Pero, en el fondo, este nuevo capítulo esconde ciertos conceptos:
Mientras se espera el fallo de la Corte de La Haya, un nuevo bloqueo total al Uruguay amenaza con hacer naufragar las (a estas alturas mínimas) chances argentinas en ese tribunal.
También es cierto que las relaciones con el país vecino atraviesan una nueva etapa de tensión tras la negativa del Gobierno de Tabaré Vázquez para que Néstor Kirchner sea nombrado al frente de la Unión de Naciones Sudamericanas.
Y, por último, Urribarri no es, en este caso, más que un mensajero del Gobierno nacional, que intenta sin éxito desde hace varios años desactivar un conflicto que, a todas luces, se le ha ido fuera del cálculo.

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