Sergio Massa y Amado Boudou. El segundo reemplazó al primero en la ANSES, cuando éste fue a Gabinete. Ahora Boudou es ministro.
Cristina de Kirchner definió ayer su tercer tramo de cambios en el gabinete después de las elecciones del 28 de junio. Lo hizo frente a renuncias que parecían ya inevitables y encerrándose aún más dentro de su propio Gobierno. De ahí que, como sucedió con la renuncia de Ricardo Jaime a la Secretaría de Transporte, no aparece la voluntad de cambios en los Kirchner. Menos cuando hace una semana la propia presidente razonó en su conferencia de prensa que no existía ningún mensaje desde las urnas que le indicara la necesidad de renovar colaboradores. Así, la Presidente definió finalmente la salida de Sergio Massa de la Jefatura de Gabinete y lo reemplazó por Aníbal Fernández, hasta hora ministro de Justicia. Massa partió hacia la intendencia de Tigre que parecía añorar desde hace tiempo. Despidió también a Carlos Fernández, el ministro de Economía que nunca pareció encontrar el cargo, y lo reemplazó por Amado Boudou, el ahora ex jefe de ANSES, quizás el hombre que más servicios le prestó al Gobierno en la campaña organizando financiamiento para el Estado con los fondos estatizados a las AFJP.
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El nuevo ministro deberá seguir contando con el aporte de Guillermo Moreno desde la Secretaría de Comercio Interior y el INDEC. Ayer, la frase que más se repitió en los pasillos de la Casa Rosada durante los momentos previos al anuncio de los cambios fue: «Moreno está confirmado». Así, el cambio más esperado por el mercado y las empresas quedó otra vez relegado y en la incógnita. Más cuando los Kirchner parecen haber inaugurado una etapa de gradualidad, después de la salida de Graciela Ocaña de Salud y luego la de Jaime. Boudou no tendrá problemas en continuar vigilando de cerca la estratégica ANSES: deja allí como nuevo titular al economista Diego Bossio, quien hoy renunciará a su puesto de director por el Estado en el Banco Hipotecario para asumir el cargo.
Fue una verdadera danza de ministros que incluyó a los nombres de siempre: Boudou lo había reemplazado a Massa en su momento en la ANSES. El recambio se completó con el reemplazo de Aníbal Fernández en Justicia por Julio Alak, que cuenta como antecedentes para ese cargo al haber sido intendente de La Plata y presidente de Aerolíneas Argentinas durante su estatización y hasta ahora.
En la línea aérea asumirá Mariano Recalde, el hijo de Héctor, diputado, abogado dilecto de Hugo Moyano y representante de los intereses de la CGT en el Congreso y el Gobierno.
Hubo otros coletazos de este cambio de gabinete que marcaron las líneas finas de las decisiones de ayer y que también estaban pendientes. José Nun abandonó la Secretaría de Cultura y será reemplazado por el cineasta Jorge Coscia, que ahora deberá renunciar a su banca de diputado.
No puede hablarse de sorpresas en el cambio de gabinete. Pero sí quizá que quien lo haya precipitado haya sido el ministro con menos predicamento de este Gobierno. Ayer se afirmaba en la Casa Rosada que, curiosamente, fueron la renuncia de Carlos Fernández -parece que al final cansado de su desdibujada imagen- y la intervención de Massa en ese trámite las que precipitaron los cambios.
De hecho, Massa ya conocía el movimiento desde bastante más temprano. Muchos lo escucharon bromear dos horas antes del anuncio oficial: «Ojo que el 24 de julio se termina mi licencia como intendente de Tigre». Hasta ese día, cuando reasumirá su cargo, se irá de vacaciones con su esposa.
A las 21, el frenesí de renuncias y nombramientos había terminado. Una prueba fue la tranquilidad que comenzó a verse en los pasillos de la Casa Rosada mientras Cristina de Kirchner partía al Edificio Libertador para encabezar la cena de camaradería de las Fuerzas Armadas, junto a Nilda Garré y Jorge Taiana. Esa visita actuó como confirmación del canciller y la ministra, pero no hubo allí mención alguna al recambio de gabinete.
La Presidente llamó a los militares presentes a «formar parte del modelo de desarrollo nacional» y «superar la historia de fracasos para encarar la Argentina del Bicentenario» y hasta anunció créditos para los uniformados. Pero ni una palabra de las decisiones que había tomado el matrimonio presidencial un par de horas antes.
Hoy a las 19, Cristina de Kirchner tomará juramento a los nuevos ministros. Poco después partirá para Tucumán a celebrar el Día de la Independencia. Y allí habrá otro cambio: ayer desde Tucumán le confirmaron al gobernador José Alperovich que la Presidente llegará a la provincia a las 23 y que a la mañana siguiente asistirá al tedeum en la Catedral local, una ceremonia que hace años esquivan los Kirchner en medio de sus conflictos con la Iglesia.
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