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Boudou, con raid bonaerense antes de terminar licencia
Daniel Scioli
Casi de local -aunque el gobernador es semimarplatense-, Boudou desembarcará hoy en Mar del Plata para encabezar un acto oficial, junto a dos espadas del dispositivo K: el jefe de Diputados, Julián Domínguez y el vice bonaerense, Gabriel Mariotto.
Ése es el tridente más visible que suma, según el caso, a una cuarta figura: Julio De Vido, por estas horas en Venezuela, enfrascado en la crisis energética, comenzó a recorrer la provincia en el doble rol de garante y custodio del vicepresidente.
De hecho, la última actividad que Boudou tendrá antes de ceder el cargo, será en Coronel Suárez, el próximo lunes, junto al ministro de Planificación. Bajo el agua está escrito el mensaje: De Vido es el articulador de las obras que ansían los intendentes.
El lunes pasado, el ministro estuvo en Ensenada con Bou-dou, Scioli y Mariotto, protagonismo que coincide con otro proceso: la cuasi clandestinidad en que quedó José López, secretario de Obras Públicas, segundo rebelde de De Vido, tras el affaire Schoklender-Bonafini.
La cuestión es conocida: el financiamiento para obras de infraestructura tiene origen nacional por lo tanto es De Vido, más que Scioli, quien posee la llave para destrabarlas con que luego los caciques hacen campaña.
Es más: el gobernador mudó a Alejandro Arlía en su gabinete de Economía a Infraestructura porque ese funcionario gestionó financiamiento internacional y Scioli pretende, en su segundo mandato, encarar un plan de obras con sello, marca y recursos propios.
Tríada
Boudou estará en Mar del Plata para encabezar la Primera Exposición Industrial de la ciudad costera. Tiene agenda pautada para las 11.30 junto a Scioli, la ministra de Industria Débora Giorgi y el titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio de Mendiguren.
De ese pelotón participarán, también, Domínguez y Mariotto, parte del eje bonaerense que administra, por caso, el Congreso de la Nación: Boudou en el Senado; el diputado de Chacabuco y exministro de Agricultura, la Cámara baja.
Es la segunda vez que Domínguez se muestra con el vice. Días atrás, viajó especialmente desde la costa, donde veraneaba, para participar de la reunión entre Boudou y el intendente de Bahía Blanca, Gustavo Bevilacqua, con quien el diputado tiene empatía política.
Aquella cita la coordinó Dámaso Larraburu, hasta diciembre, vicepresidente del Grupo Bapro, cargo del que fue desplazado para que lo asuma Nicolás Scioli, hijo del gobernador. Y se interpretó como otra maniobra del boudousismo K en la provincia porque el bahiense rompió con el gobernador.
De hecho, anteayer, el ministro de Producción y exintendente de Bahía Blanca, Cristian Breistenstein, dio por hecho el alineamiento de Bevilacqua con el Gobierno provincial. Cerca de esa ciudad estará Boudou el lunes pero para visitar un distrito transversal, Suárez, que comanda Ricardo Móccero, un vecinalista vinculado a Florencio Randazzo.
Allí estarán también, Scioli, Mariotto y De Vido. Se supone que por la cercanía del ministro del Interior con Móccero, estaría presente en el encuentro.
El vínculo entre Randazzo y Boudou no es el mejor, a la vez que el vice mantiene una alianza fluctuante con Mariotto, quizá con la expectativa de convertirse a futuro en puntales electorales del kirchnerismo a nivel nacional y provincial, respectivamente.
Por esa razón, Scioli es un socio incómodo para ambos: sin reelección, el único destino posible del gobernador es pelear por la presidencia, y si no se estabiliza su convivencia con Mariotto, seguramente tampoco contribuirá a que su vice sea, además, su heredero.
Algunos movimientos del extitular de AFSCA sugieren un nuevo frente crítico: desde su cercanía se habló de la posibilidad de que pretenda, como hizo Alberto Balestrini, presidir el PJ bonaerense, lugar que en su momento el sciolismo imaginó para el gobernador, ante la debacle de Hugo Moyano.
Otro cortocircuito. Por momento, el estado natural de la cohabitación Scioli-Mariotto.


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