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Boudou, con un libreto de explícita defensa K
Con ese soporte, Amado Boudou, el ministro de Economía, hará el viernes que viene su primera escala con ropaje de precandidato en Buenos Aires con un acto, mitad institucional y mitad partidario, en Junín, tierra del cobista, alguna vez radical K, Mario Meoni.
Será el primero de una serie de shows con los que tiene previsto visitar, más adelante, Arrecifes, Tapalqué y Tandil. Lo hará para no descuidar su oficio diario, los viernes y mixturando con apariciones en la Capital donde también tiene alguna expectativa.
Boudou funcionará, casi, como un multicandidato: puede, con la bendición de Kirchner, saltar a la fórmula bonaerense, ser la apuesta oficial en la Capital o, llegado el caso, hasta bajar a su Mar del Plata natal para pelear, si Gustavo Pulti se desmarca, por la intendencia.
Quiere, dicen a su lado, un cargo ejecutivo y para eso, juran, tiene la venia de Kirchner, que le planteó -como a otros funcionarios- que «falta armado» en la provincia y que necesita que «se prediquen» las bondades del septenio kirchnerista en el poder.
Supone, expresamente, un reproche a Daniel Scioli, a quien, explican en Gobierno, no le perdona que no haya tomado posturas decididamente a favor de, al menos, dos proyectos que impulsó Olivos: la ley de medios y la más reciente ley de matrimonio gay.
Como en un ajedrez, Kirchner con un movimiento altera la posición de varias piezas. Poner a Boudou en el tablero también supone inquietar a Sergio Massa, con quien el ministro de Economía tuvo una amistad de hierro hasta que se convirtió en una distancia hierática.
A Boudou, ese juego, le agrada: se supone con rango y capacidad para convertirse en un candidato de peso en 2011 y, llegado el caso, interpreta que hay muchos casilleros para completar en las fórmulas del año que viene. No sólo en la provincia -donde hay gobernador y vice, primer diputado y hasta senador-, sino también en la Capital y hasta a nivel nacional.
Por lo pronto, mientras no descuida el armado porteño, se dedicó de la mano de su operador, Juan Zabaleta, a armar una red de intendentes que le da presencia en toda la provincia.
El elenco abarca el mapa provincial y va desde el conurbano sur con Martín Insaurralde, de Lomas de Zamora, hasta la Quinta Sección, con Juan Pablo de Jesús (Partido de La Costa), la Cuarta con Alexis Guerrera (Pinto), la Segunda con Daniel Bolinaga (Arrecifes) y la Sexta con Gustavo Trankels (Tornquist).
Boudou tiene, además, un nexo sólido con Diego Bossio, titular de la ANSES, que fantasea con un desembarco en Tandil, su distrito. Rafael Magnanini, ahora tandilense, le sopla al oído las bondades de iniciar la carrera política desde una intendencia de peso como ésa.
En paralelo, el esquema B&B (Boudou & Bossio) goza, por estos tiempos, de la bendición del matrimonio, lo que les permite ilusionarse con destinos luminosos siempre, claro, como parte del dispositivo K. Es decir: ser funcionales a las necesidades del «modelo».


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