28 de enero 2010 - 00:00

Boxeo y tragedia

• «La Hiena» Barrios, envuelto en una fuerte depresión, recibió ayer la visita de su esposa y su abogado. • Las pruebas toxicológicas se postergaron para la próxima semana.

Boxeo y tragedia
Los boxeadores argentinos parecen estar ligados a la desgracia y así lo confirmó el último incidente que tuvo como protagonista a Rodrigo «la Hiena» Barrios, implicado en un accidente de tránsito en el que murió una embarazada de 20 años, con 6 meses de gestación. En la memoria de todos pronto surge un paralelismo con la tragedia que atravesó uno de los boxeadores más destacados, para muchos el mejor de toda la historia de nuestro pugilismo: Carlos Monzón, que también en la ciudad de Mar del Plata se vio involucrado con la muerte de su segunda mujer, Alicia Muñiz.

«La Hiena» fue trasladado el martes a la cárcel de Batán, a 15 kilómetros de La Feliz implicado en una causa caratulada como «homicidio y lesiones culposas» a la espera de que se defina su situación procesal en manos de la jueza de Garantías Lucrecia Bustosque. La misma cárcel donde estuvo preso Carlos Monzón, quien debió cumplir 11 años de condena luego de aquel episodio, el 14 de febrero de 1988, cuando, según la Justicia, asesinó a su esposa Alicia Muñiz. Ubaldo «Uby» Sacco (campeón mundial de la categoría Walter Junior de la AMB) también pasó por los pabellones del complejo carcelario de Batán a donde había llegado en el marco de una investigación por posesión de drogas. Falleció a los 41 años producto de un tumor nasal complicado por un caso de meningitis.

El 30 de julio de 1977, a los 30 años Monzón colgó los guantes. Hizo 100 peleas como profesional, ganó 87, 59 de ellas por KO, perdió sólo 3 y empató 9 alcanzando el título de campeón mundial de la categoría mediano, entre los años 1970 y 1977, considerado en Estados Unidos, cuna de este deporte, el segundo mejor peso mediano de todos los tiempos. En tanto Rodrigo Barrios, de 33 años es ex campeón mundial de la categoría superpluma versión OMB y en sus últimas apariciones intentaba reencontrarse con el boxeo profesional del que en el último tiempo se encontraba alejado.

Los últimos años de Monzón transcurrieron lejos de la gloria deportiva y más cercanos a las desgracias de su vida personal. Surgió de la pobreza, ganó fama, dinero, mujeres y conoció la gloria pero también la soledad, el desamor y la oscuridad. El 8 de enero de 1995, en un accidente automovilístico, murió durante una de sus salidas condicionales mientras cumplía la última etapa de su condena. Apagando de esta forma una vida llena de adrenalina, pero con el final más trágico. Los boxeadores tienen una existencia al límite, aman la adrenalina y parecen no temerle a la muerte, en una lucha continua contra su propia naturaleza. Esto explicaría las desgracias que acompañan a estos deportistas. Si bien cada uno tiene una historia particular, al armar una lista, teniendo en cuenta sólo boxeadores argentinos, surgen diferentes referencias del boxeo: José María Gatica, murió al ser atropellado por un colectivo; Víctor Emilio Galíndez también fue atropellado, pero en este caso en la ruta, mientras se corría una carrera de TC. Y para darle un cierre a esta lista fatal, Oscar «Ringo» Bonavena, quien fue asesinado en Estados Unidos, se dice por un amorío oscuro. Un deporte que según sus protagonistas parece estar ligado a las tragedias.

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