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Brasil: sin ajuste, dólar va a 4 reales
La semana pasada, el ministro de Finanzas, Joaquim Levy, se reunió con un grupo de senadores a los que les advirtió que si las medidas de ajuste no se aprobaban existía el riesgo de que el dólar supere los 4 reales (ayer Levy visitó la central fabril FIESP en busca de apoyo al ajuste). Entre los inversores ahora prima la cautela, a la espera de la reunión de la Fed de mañana mientras digieren el impacto de las manifestaciones contra el Gobierno. Ahora la pregunta que domina las mesas de dinero de San Pablo y Río es si habrá un "overshooting" antes de que el dólar se estabilice. Lo que está claro es que el real no se verá sólo afectado por las decisiones de la Fed. Al respecto, vale señalar que el Banco Central brasileño mostró cierta indiferencia con la reciente suba del dólar al mantener sin cambios el stock de swaps cambiarios (venta de dólares a futuro) que superan los u$s 130.000 millones y se negó a vender divisas de las reservas (de u$s 370.000 millones). Claro que la historia es muy rica en estas pulseadas y en algún momento las fuerzas del mercado encuentran el precio de equilibrio (para la balanza de pagos). Las chances domésticas de que el dólar siga trepando están ligadas a la suerte del ajuste fiscal en el Congreso y de la posibilidad del juicio político a Dilma.
La cercanía de la suba de tasas en EE.UU. resta recursos a los emergentes y valoriza el dólar en el mundo. A esto se suma la caída de la confianza en la economía brasileña, que sufre una reducción del financiamiento externo disponible, y la señal de que el Gobierno no continuará interviniendo en el mercado cambiario para suavizar el ajuste externo. La combinación de estos factores implica entonces que habrá menos recursos disponibles para financiar el déficit de la cuenta corriente. Brasil necesita ajustar este déficit a un nivel consistente con un financiamiento externo sustentable de largo plazo. Para esto es necesario un ajuste de los precios relativos que favorezca el aumento de las exportaciones y la sustitución de las importaciones, vía la depreciación del tipo de cambio.
La clave entonces pasa por determinar cuál sería el ajuste necesario de la cuenta corriente. Economistas brasileños estimaron el nivel de déficit sustentable de la cuenta corriente de equilíbrio en torno del 2,5% del PBI (hoy es del 4,2%). Ahora bien, el tipo de cambio consistente con este ajuste dependerá de su velocidad. De las simulaciones realizadas surge un escenario base en que el ajuste de la cuenta corriente converge al 2,5%-3% en 2017. En este caso, la trayectoria del tipo de cambio es de 3,1 reales a fin de 2015, después de un "overshooting", y de 3,4 reales en 2016. Para que se dé un ajuste más rápido (convergencia ya en 2017), el dólar tendría que alcanzar los 3,3 reales este año. Para una convergencia en 2016, el dólar de equilíbrio debería ser de 3,5 reales.


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