Una propaganda del gobernante PT en cadena nacional de radio y televisión, en la que Lula da Silva aparecía dando un discurso, derivó en un sonoro cacerolazo en al menos 18 estados del país, especialmente en San Pablo, Río de Janeiro, Brasilia, Belo Horizonte, Recife y Porto Alegre, las ciudades más pobladas del país.
La protesta incluyó silbatina y bocinazos, y fue coordinada a través de las redes sociales por grupos opositores, varios de los cuales convocaron a las dos protestas masivas que se produjeron en lo que va del año, en las que se pidió el juicio político de la mandataria debido al escándalo de corrupción en Petrobras.
En la propaganda, Lula da Silva se manifestó en contra de un proyecto de ley que tramita el Congreso, que libera de manera general e irrestricta la contratación de trabajadores tercerizados.
"La jornada de trabajo de ocho horas, las vacaciones, el decimotercer salario (aguinaldo), las jubilaciones, nada de eso cayó del cielo. Todo lo que los trabajadores tienen hoy fue duramente conquistado a lo largo de generaciones. Por eso no podemos permitir que esta historia vaya para atrás. Y eso va a suceder si se aprueba el proyecto de Ley 4.330", dijo Lula.
Los analistas destacaron el hecho de que Lula da Silva haya sido el blanco principal de esa muestra masiva de rechazo, dado que aún es, pese a los escándalos, el político más popular de Brasil (ver nota aparte).
También habló en el video el presidente del PT, Rui Falcao, quien anunció la decisión del partido de expulsar a cualquier integrante que sea condenado por la Justicia.
"Cualquier 'petista' que cometa delitos e ilegalidades no continuará en las filas del partido", dijo Falcao, quien agregó que el PT "no acepta que algunos sectores de la prensa quieran penalizar a todo el partido por causa de los errores graves de algunos de sus afiliados".
Por primera vez desde que asumió el Gobierno, en 2011, la presidenta Rousseff no apareció en la propaganda institucional del partido.
Al igual que como sucedió el 1 de mayo, cuando declinó pronunciar el tradicional discurso por el Día de los Trabajadores para no sufrir nuevas muestras de repudio y, en cambio, optó por subir tres breves videos a internet, se especuló con que la presidenta no aparecía para no ser blanco, precisamente, de cacerolazos.
Esto porque en lo que va del año ya ocurrieron manifestaciones similares en al menos dos oportunidades: el 8 de marzo, cuando la presidenta habló en cadena nacional por el Día de la Mujer, y el 13 de ese mes, cuando sus ministros más próximos se pronunciaron al término de las primeras manifestaciones masivas contra el Gobierno.
Paralelamente al cacerolazo del martes, en Twitter circuló el "hashtag" #TonaLutaPeloBrasil (estoy en la lucha por Brasil), en apoyo al Gobierno, el cual se posicionó entre los más comentados en esa red social acompañado de mensajes de apoyo a la mandataria y su partido.
Rousseff reaccionó ayer al repudio del martes a la noche al asegurar que su Gobierno "respeta las manifestaciones libres" ya que forman "parte de la democracia".
"Veo eso de la misma forma que veo cualquier otra manifestación", dijo ayer la mandataria a los periodistas tras un acto público celebrado en el Palacio presidencial de Planalto en Brasilia.
| Agencias DPA y EFE, y Ámbito Financiero |

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