- ámbito
- Edición Impresa
Brasil liberó autos y ahora espera el gesto argentino
Débora Giorgi
lunes. «Ahora vamos a mostrar nuestra buena voluntad correspondientemente», le adelantó Bianchi, por lo que Teixeira espera que hoy liberen parte de los neumáticos y baterías de origen brasileño retenidas en la aduana argentina, de modo que la primera fase de la negociación que se iniciará con la reunión técnica de lunes y martes ya no corre peligro.
La señal brasileña convalida la condición que había solicitado la ministra de Industria, Débora Giorgi, al embajador brasileño, Enio Cordeiro, para iniciar las negociaciones. Ahora la Argentina debería hacer lo propio, según lo reclamado por el ministro de Industria brasileño, Fernando Pimentel.
De esta manera, ambas partes ceden para poder empezar a construir alguna salida al nuevo conflicto comercial planteado por el Gobierno de Dilma Rousseff al implementar licencias no automáticas para importar autos.
Con el gesto de ayer Brasil empezó a desagotar el tráfico de autos argentinos retenidos en la frontera, que son aproximadamente 3.000 vehículos. Lo que hizo la aduana brasileña fue aceptar y validar las licencias automáticas para importar de unos 1.000 autos que ya van camino al proceso de nacionalización para su posterior venta en el mercado brasileño. Al respecto, la red de importadores independientes está reevaluando la política de compras porque las licencias no automáticas siguen vigentes para todos los orígenes. Ellos ya reconocen faltante de modelos, lo que les complica cumplir con la entrega a los clientes. En general los autos importados de Asia tardan cerca de un mes en llegar a Brasil, el doble de tiempo que los europeos. La ventaja argentina es insoslayable. Según datos de la asociación que nuclea a estos importadores, Abeiva, tienen inventarios para un mes.
Si bien el Gobierno brasileño ya venía reclamando por las licencias aplicadas por la Argentina y el incumplimiento de los 60 días que fija la OMC, detrás de esta nueva pelea comercial se esconde el gran problema: la competencia china. Estos gobiernos no tienen claro cómo enfrentarla sin incomodar al gigante asiático, principal comprador de materias primas de ambos países. La medicina más efectiva fue recurrir a las licencias no automáticas, aunque se perjudique el «socio estratégico».
En Brasil, más allá de las quejas contra las trabas argentinas, los industriales alertaron al Gobierno de Rousseff por la competencia desleal de China en varias ramas industriales. Semanas atrás se denunciaron varios casos de triangulación que involucraban a empresas chinas. Compañías brasileñas que fueron beneficiadas con medidas antidumping contra productos chinos detectaron el aumento de estas importaciones de otros países.
El artilugio chino para evitar los mayores aranceles es triangular la mercadería a través de otro país y colocar así productos a menores precios que los vigentes en China. La denuncia generó temor en la industria local porque los tiempos burocráticos son superados por la avalancha china.
Entre los sectores más amenazados se destacan calzados, productos magnéticos, peines, armazones para anteojos, paraguas, pinceles, termos, vidrios y herramientas para la construcción civil. El problema estalló porque los productos importados llegaban de países que no tenían fabricación propia. Caía la importación de origen chino y aumentaba la de otro país asiático. En algunos casos la triangulación representa el 25%. El diario brasileño Valor presentó días atrás una serie de e-mails entre una empresa china que, sin saber que se trataba de un competidor local, describió los secretos de la transferencia de mercadería para Malasia. Los destinos más usados son Malasia, Indonesia, Hong Kong, Formosa y Vietnam.


Dejá tu comentario