Brasil: Lula negocia apoyo para sostener al acosado Gobierno

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  Brasilia - El expresidente brasileño Lula Inácio Lula da Silva analizó ayer con el vicepresidente, Michel Temer, y senadores un plan para frenar la crisis que jaquea a la mandataria Dilma Rousseff, mientras la oposición ultimaba la organización de una marcha nacional por el "impeachment".

Lula da Silva, líder del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), fue invitado por Temer a un desayuno de trabajo en su residencia oficial en Brasilia, que contó con la presencia del poderoso jefe de la Cámara de Senadores, Renan Calheiros.

También participaron de la reunión el expresidente José Sarney y el ministro de Minas y Energía, Eduardo Braga, ambos del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) que, junto con el PT, es una de las principales fuerzas de la coalición gobernante.

La cita se enmarcó en los cabildeos de Lula y dirigentes del PMDB para buscar atenuar la presión de la crisis que arrincona a Rousseff, cuya popularidad cayó al 8% y cuyo rechazo trepó al 71%, según la última encuesta de Datafolha.

A la par que Rousseff perdía respaldo de la opinión públi ca, ganó predicamento el movimiento por su "impeachment" o juicio político, como el que en 1992 empujó a la renuncia al exmandatario Fernando Collor de Mello.

Rousseff, siguiendo la orientación de Lula, celebró conversaciones con legisladores del PMDB, especialmente con Calheiros, quien esta semana sorprendió a los observadores cuando rechazó de plano sumarse a la campaña "incendiaria" de aquellos que defienden el juicio político. Y presentó una agenda de reformas económicas y legislativas en línea, la mayor parte de ellas, con el programa de ajuste propuesto por Rousseff que había enfrentado resistencias en el Congreso.

El giro de Calheiros fue considerado como un movimiento amistoso hacia el Gobierno y de virtual distanciamiento de los grupos opositores más enconados que apostaban, y aún apuestan, a la movilización del próximo domingo que tendrá como principal bandera la salida de Dilma.

Lula fue una pieza importante en la reconstrucción del diálogo entre el palacio presidencial del Planalto y el Senado, que a la vez supuso el reencuentro entre el PT y el PMDB, los dos grupos más importantes de la alianza oficialista.

Lula da Silva inició su agenda de actividades el martes en Brasilia, donde permanecerá hasta mañana, y está previsto un encuentro con su sucesora.

La jefa de Estado petista fue reelecta en octubre de 2014 en balotaje por estrecho margen sobre Aécio Neves, del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), la figura más importante entre las que convocaron a la movilización del domingo.

El primer compromiso público de Lula en Brasilia fue el martes por la noche, cuando encabezó un acto con organizaciones campesinas en defensa de Rousseff.

"Yo sé que el momento no es fácil", afirmó Lula al hablar ante mujeres campesinas que llegaron desde varios estados, durante un mitin realizado en el Estadio mundialista Mané Garrincha, a unos 2.000 metros del Palacio del Planalto, sede de la Presidencia. "Es momento de levantar la cabeza y decirle a la compañera Dilma que el problema que está enfrentando el país no es sólo culpa de ella, es de todos nosotros, que cualquiera se equivoca", prosiguió.

La encuesta de Datafolha publicada recientemente señaló que el 66 por ciento de los brasileños apoya el juicio político de la presidenta, 3 puntos más que en otro sondeo realizado hace cuatro meses.

Durante su discurso, Lula da Silva criticó al líder opositor Neves y tuvo comentarios negativos sobre el partido de éste, el PSDB, que gobernó Brasil entre 1995 y 2003 con el exmandatario Fernando Henrique Cardoso.

Lula da Silva fue interrumpido con cánticos de repudio al juicio político y al "golpe" contra Dilma Rousseff.

Agencia ANSA

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