Washington - El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, confirmó que el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, le ofreció a Estados Unidos instalar una base militar en territorio brasileño. La oferta despertó una fuerte interna entre el Planalto y el Ejército, que cuenta con gran presencia en el Gobierno, revelaron medios locales.
“Estamos satisfechos con la oferta del presidente Bolsonaro. Confío en que vamos a continuar dialogando de muchos temas con Brasil mientras el nuevo gobierno asume el país. Esto es algo que deseamos muchísimo”, afirmó Pompeo en una entrevista que publicó ayer el diario O Estado de Sao Paulo, y realizada en el marco de su visita oficial la semana pasada.
En su primera entrevista televisiva tras su asunción, Bolsonaro se manifestó a favor de la instalación de una base militar en Brasil, como contracara al apoyo militar ruso que recibe la vecina Venezuela. Cuando Pompeo fue consultado sobre esta posibilidad, respondió: “Esto es algo que estamos siempre evaluando en Washington, cuál es la mejor forma de tener buenos aliados en la región, en el mundo, dónde y cuándo instalar nuestras bases militares”.
El secretario de Estado también confirmó que existe una negociación para llegar a un acuerdo bilateral para que Estados Unidos pueda usar la base espacial brasileña de Alcántara, en el estado de Maranhao, en el noreste del país. “Estamos muy interesados y se está negociando un acuerdo de salvaguardas tecnológicas con Brasil, que liberará una licencia para lanzamientos de vehículos espaciales y satélites de Estados Unidos”, dijo Pompeo.
El funcionario contó, además, que con el canciller brasileño, Ernesto Araújo, repasaron la situación venezolana la semana pasada en Brasilia. “Queremos trabajar para que la democracia sea restaurada” en Venezuela, concluyó.
Por otra parte, también celebró la asunción de Bolsonaro como un giro hacia EE.UU. en la región. “Exactamente, estamos entusiasmados ante esta perspectiva y vislumbramos oportunidades”, destacó.
El ultraderechista está revirtiendo una política exterior que se remonta a más de una década, bajo la que el Partido de los Trabajadores (PT) hizo hincapié en las relaciones de la región y dio la espalda a Washington.
El anuncio de Bolsonaro y de su canciller sobre la posibilidad de abrir una base militar estadounidense en Brasil generó controversias entre dirigentes del Palacio de Itamaraty, sede de la Cancillería, y un sector de las Fuerzas Armadas, un elemento clave de este Gobierno.
Por ejemplo, el ministro de Defensa, el general Fernando Azevedo e Silva, aclaró mediante su oficina de prensa que no trató este asunto sobre una base militar con Bolsonaro.
Por otra parte, generales menos liberales que los que integran el Gobierno se negaron a aceptar la idea, según la prensa local. “Es el caso del niño débil que espera que lo salve un amigo fuerte. Estamos lejos de eso”, explicó un militar de alta jerarquía a los principales medios brasileños y pidió mantenerse en el anonimato.
Asimismo, agregó que la posibilidad de ceder territorio para una base sorprendió a los oficiales del Ejército brasileño, tradicionales guardianes celosos de la soberanía nacional.
Ni bien asumió el nuevo Gobierno, el canciller Araújo delineó la nueva política exterior y describió a Trump como un “salvador de Occidente” frente al “globalismo” y al principio del multilateralismo por encima de las soberanías nacionales.
Mientras Araújo prometió un alineamiento con Washington, el principal socio comercial de Brasil desde 2009 es China, un país que, según Pompeo, tiene una actitud “predatoria” para hacer negocios en América Latina.
Pese a este posible conflicto de intereses, Estados Unidos es el segundo socio comercial de Brasil y, por eso, Pompeo ya anunció que invitó a Bolsonaro a visitar a Trump en Washington, posiblemente a partir de marzo próximo
“Hay muchas cosas para trabajar juntos, para hacer del mundo un lugar más seguro y próspero”, dijo al ser consultado sobre una posible reunión de Trump con Bolsonaro, el presidente de Colombia, Iván Duque, y de Chile, Sebastián Piñera.
Estados Unidos ya tuvo una base militar en Brasil en 1943, en virtud de un pacto entre los presidentes Getulio Vargas y Franklin Roosevelt para la cooperación con la aviación estadounidense en la Segunda Guerra Mundial. La base estaba en el estado de Río Grande do Norte, un distrito conocido como la Esquina de América porque es el punto continental más cercano de África y la península ibérica, y la región de donde partían aviones de guerra estadounidenses.
El jueves pasado, Bolsonaro, excapitán retirado del Ejército, sorprendió al deslizar la posibilidad de la instalación de una base militar norteamericana, un asunto por el que aún no han habido pronunciamientos en la región.
“De acuerdo con lo que acontezca en el mundo, quien sabe si uno no tendrá que discutir ese tema en el futuro”, afirmó. “Mi aproximación con Estados Unidos es económica pero también puede ser bélica, podemos discutir este tema en el futuro”, declaró al canal SBT.
Agencias Reuters y ANSA, y Ámbito Financiero
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