Gestores de fondos y economistas se devanan los sesos intentando averiguar por qué los mercados británicos y europeos se mueven al ritmo del "Brexit", pero los activos estadounidenses apenas pestañearon ante los éxitos del magnate Donald Trump en su camino hacia la Casa Blanca.
La volatilidad que rodea a la posible redefinición de la relación del Reino Unido y la UE es relativamente fácil de entender. No tiene que ver sólo con el revés que podría sufrir la economía británica, sino también con el posible golpe a los mercados europeos y a la eurozona por la incertidumbre sobre el futuro mismo de la integración.
Puede que la economía británica sea la quinta del mundo, pero la producción combinada de la UE suma el 22% del PBI mundial, según datos del FMI.
Muchos argumentan que las propuestas del aspirante republicano para reformar el comercio y las relaciones diplomáticas de la mayor economía mundial, su política antiinmigración y sus dudas sobre las obligaciones del Tesoro estadounidense crean al menos la misma incertidumbre para los mercados que el referendo sobre el "Brexit".
Las casas de apuestas no consideran la salida británica de la UE ni la victoria final de Trump como los resultados más probables. Pero asignan una chance similar a ambos: cerca de uno de cada tres, algo que los mercados ya se habrían tomado en serio, aunque por el momento sólo se preocupan por uno de esos escenarios.
La libra esterlina, las acciones de inmobiliarias británicas e, incluso, los bonos gubernamentales de países de la periferia de la zona del euro se han movido hacia arriba y hacia abajo durante meses, pero hasta la fecha no hubo una sacudida perceptible del dólar o sus derivados, los bonos del Tesoro o las acciones en Wall Street por la carrera hacia la Casa Blanca.
Muy por el contrario. El índice S&P500 de principales compañías estadounidenses tocó esta semana su nivel más alto en casi un año y el índice VIX de volatilidad implícita en el referencial S&P sigue cerca de sus cotas más bajas de 2016.
"Los mercados tienden a ignorar el riesgo político. Pero quizás deberían estar preocupados esta vez", dijo Didier Saint-Georges, director gerente del gestor de activos francés Carmignac. "Lo que era casi inconcebible seis años atrás, la elección de un presidente abiertamente proteccionista inclinado a renegociar la deuda federal, es ahora plausible en EE.UU.", añadió.
A pesar de esa ansiedad, los inversores ofrecen variadas explicaciones para la ausencia de volatilidad relacionada con los comicios, asegurando que los mercados tienden a centrarse en una cosa a la vez o, simplemente, que noviembre está lejos.
El sondeo global de fondos de Bank of America Merrill mostró que la política estadounidense está bien por detrás del "Brexit" y de una posible devaluación en China dentro de las preocupaciones para 2016. Pese a todo, la cantidad de fondos que se refiere a la elección presidencial como una causa de preocupación se duplicó el mes pasado y ya está cuarta en el ranking de riesgo del año.
Muchos creen que las políticas de un Gobierno liderado por Trump serían menos radicales que sus declaraciones de campaña y otros dicen que los equilibrios de poder del sistema político estadounidense limitarían su impacto.
En opinión de François Perol, presidente de BPCE, el segundo mayor prestamista de Francia, el "Brexit" generaría serias dudas sobre la integridad de la UE y la eurozona. Pero "quizás el 'Brexit' aumentaría de alguna manera la posibilidad de que Trump gane", afirmó. Una confluencia es, tal vez, lo que más temen los mercados.
| Agencia Reuters |


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