«La decisión del BCRA de aumentar la base monetaria es desacertada porque elevó la incertidumbre y desorientó aún más al sector privado», aseguró el estudio de Miguel Ángel Broda. Un informe señala que si bien el Gobierno argumenta que el cambio de metas se debe a que las autoridades «se quedaron cortas» al proyectar una tasa de crecimiento del PBI menor que la que se está observando, «entonces, el supuesto exceso de demanda nominal sobre la emisión debería haber conducido a una menor tasa de inflación respecto de la esperada», cosa que no ocurrió.
A continuación, los aspectos más destacados del informe:
Con escasez de pesos, la demanda agregada nominal efectiva hubiera terminado siendo menor que la esperada y, por ende, la variación de los precios efectiva también hubiera sido menor que la prevista. La inflación aumentó desde mediados de 2009, del 14% anual al 16% en diciembre y al 23,3% en agosto de 2010.
La flexibilización de las metas es una clara señal de que el BCRA no está preocupado por la inflación.
De todos modos, el BCRA debe hacer algún esfuerzo de esterilización (absorción de pesos) en lo que resta del año para cumplir con las nuevas metas en sus «techos».
Debe esterilizar unos $ 8.500 millones a través de la colocación de Lebacs entre setiembre y diciembre.
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