Buen actor para un drama monocorde

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«Sólo un hombre» (A single man, EE.UU.. 2009, habl. en inglés). Dir.: T. Ford. Int.: C. Firth, J. Moore, M. Goode, N. Hoult, J. Kortajerena.

La excelente actuación de Colin Firth y una muy buena ambientación de Los Angeles años 60 son lo mejor de esta película que adapta una novela de Christopher Isherwood, el autor de «Cabaret», sobre la angustia de un profesor gay ante la pérdida de su compañero muerto en un accidente automovilístico.

Llamentablemente, el director debutante Tom Ford no encuentra recursos genuinamente cinematográficos para contar en imágenes una historia que se vuelve demasiado literaria ya desde el largo y un tanto obvio prólogo apoyado en la voz en off de un protagonista silencioso. Colin Firth se despierta luego de soñar que besa el cadáver de su novio, mientras yace en la nieve al lado de su auto accidentado. Luego se prepara para soportar otro día sin su amor, sólo que esta vez lo hace preparando todo para un final anunciado, ya que lleva en su maletín un revólver con el que evidentemente piensa matar sus penas. Si lo hará o no, es el principal punto de suspenso o conflicto de un film que no logra generar mucho de ambos, no porque la historia no lo permita, sino más bien por cómo está construido el guión, a base de escenas y personajes aislados que no logran mucha cohesión.

Casi agregada a la fuerza en una larga escena, la talentosa Julianne Moore aparece más bella que nunca con su vestuario y peinado sixties, en el papel de la típica mejor amiga que no pierde las esperanzas de convertir al gay a la heterosexualidad. Su aparición sirve para incluir buena música de la época y no mucho mas. Lo peor de la película es su incapacidad para profundizar en asuntos serios como el de la discriminación, para en cambio seguir con la insistente angustia de un querer del profesor, interrumpida por algún flashback del protagonista y su difunto amante que no ayudan mucho a levantar el tono monocorde general.

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