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Buen concierto de la Orquesta Filarmónica
Dirigida por su titular, el maestro Enrique Diemecke, y con el notable violinista Sami Merdinian como solista, la Filarmónica mostró un más que digno nivel técnico en todas sus secciones.
En una nueva función de Abono, la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires interpretó una obra del compositor norteamericano Samuel Barber y la grandiosa Sinfonía «Romántica» del austríaco Antón Bruckner. Ambas obras exhiben claramente de qué manera la influencia romántica se hace sentir en el posromanticismo y aun en el siglo XX, tal el caso de la obra de Barber. El Concierto para violín y orquesta de este compositor lleva el Op. 14 y está estructurado en los clásicos tres movimientos. Los dos primeros poseen un amplio sentido lírico y melodías de gran belleza. El movimiento final, en cambio, es un endiablado «Presto in moto perpetuo» que exige del solista un virtuosismo apabullante.
El violinista cordobés Sami Merdinian, a pesar de su juventud, ya ha recorrido un largo camino por el mundo musical. Mostró un arco firme y seguro en la interpretación de este bello concierto, que requiere riqueza de matices y amplias líneas líricas para los dos primeros movimientos y bravura sin desmayos en el último para arribar a la espectacular conclusión de coloridos fuegos de artificio.
La Orquesta Filarmónica dirigida por su titular, el maestro mexicano Enrique Diemecke, estableció un coherente ensamble con el solista, que se mantuvo hasta los tramos finales de la obra, insistentemente aplaudida por el público. Respondiendo a las demandas del auditorio, Merdinian agregó un movimiento de una Sonata de Bach para violín solo.
La parte final del concierto fue dedicada a la compleja Sinfonía N° 4, en Mi bemol Mayor, «Romántica», de Bruckner. Las dificultades que plantea esta obra son múltiples y la agrupación del Colón hizo todo lo posible por salvarlos con profundidad en los conceptos y un plausible nivel técnico en todas sus secciones. Si se tienen en cuenta las anormales condiciones de trabajo de los filarmónicos en esta encrucijada, aguardando la reapertura de la sala de la calle Libertad, la interpretación puede calificarse de muy honorable y deja al descubierto en los músicos del organismo un gran espíritu de trabajo, con las que superó las arduas dificultades interpretativas.

