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Buena Vista Social Club comienza su largo adiós
Lanzado a la fama mundial en los 90, gracias al film de Wim Wenders, el Buena Vista Social Club ha perdido a dos de sus figuras, como Compay Segundo e Ibrahim Ferrer. La líder es hoy Omara Portuondo, de 83 años
En el largo peregrinaje habrá paradas sonadas como en el festival La Mar de Músicas en Cartagena, España (22 de julio), así como en el Royal Albert Hall londinense (5 de abril de 2015), según el diario "Granma". Otros destinos estarán en el este de Europa, Sudáfrica, Estados Unidos y en países latinoamericanos como la Argentina, Brasil, Colombia Perú, Chile y México.
La gira, la última de la banda que saltó a la fama mundial en los años 90 gracias a la película documental del mismo nombre del cineasta alemán Wim Wenders, se cerrará con un concierto en el emblemático Teatro Karl Marx de La Habana, previsto para octubre de 2015.
La orquesta dejará luego de tocar junta. "Cada uno de los músicos que han formado parte de ella continuarán presentándose en solitario con sus respectivos proyectos", citó "Granma" al director de la banda, Jesús "Aguaje" Ramos.
El Buena Vista Social Club fue originalmente un célebre club de baile y música tradicional del populoso barrio habanero de Buena Vista, en el distrito de Marianao. El local fue cerrado tras el triunfo de la revolución de 1959. El club renació medio siglo después celebrando géneros cubanos como el son, el bolero, el danzón o la salsa.
La marca se dio a conocer en 1996 con una grabación en La Habana del guitarrista estadounidense Ry Cooder con destacados músicos cubanos como Compay Segundo e Ibrahim Ferrer, ya fallecidos, y la cantante Omara Portuondo. Una resonante presentación en el Carnegie Hall de Nueva York y un Grammy obtenido en 1998, así como el documental de Wim Wenders de 1999 y el CD doble del film catapultaron luego al conjunto a la fama mundial.
El resurgimiento del Buena Vista no podía haber sido más oportuno. En los Estados Unidos solamente se vendieron 1,9 millón de copias del disco, lo que coincidió con la política de distensión de Bill Clinton con respecto a La Habana en la que se fomentó un mayor intercambio cultural entre Cuba y los EE.UU. En ese marco se produjo el recital del Buena Vista en el Carnegie Hall, lo que no ocurría con músicos cubanos desde los años 50.
En la década siguiente, la popularidad mundial del grupo ya no fue igual, lo que se debió no sólo a las muertes de Compay y Ferrer, sino también al alejamiento del grupo de Ry Cooder, su promotor y arreglador. Desde entonces, músicos de diferentes generaciones fueron pasando por Buena Vista (casi 40, a lo largo de los años), y los conciertos internacionales menguaron un tanto.
"Queremos que nuestra música perviva en el tiempo y continúe hechizando a la gente", declaró ayer a medios europeos Omara Portuondo, de 83 años, y en la actualidad la integrante más notoria e "histórica". "Eso es lo que logramos con nuestros conciertos".


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