8 de noviembre 2013 - 00:42

BUITRES: deuda impaga de la paz con Ghana

En silencio, sin el ruido político y económico mundial que generó en su momento, terminó el caso de la fragata Libertad retenida en Ghana. Casi un año después, el 27 de septiembre pasado, la Argentina y el Gobierno ghanés firmaron en la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya el acuerdo binacional por el cual dieron por concluido el expediente abierto por la retención el buque en el puerto de Tema y, siguiendo la convención internacional para eventuales apelaciones, un mes después, el 27 de octubre, el caso fue cerrado definitivamente.

A diferencia de los meses del conflicto (entre el 2 de octubre de 2012, cuando comenzó el embargo, y el 9 de enero de 2013 cuando la fragata llegó al puerto de Mar del Plata), no había muchos funcionarios, periodistas, familiares ni patriotas varios siguiendo el caso. Quizá la campaña electoral concentraba el 100% de la atención de todos y el conflicto por el buque ya era un caso lejano. Lo cierto es que sin mayores declaraciones explosivas o diplomáticas, los dos países se dieron la mano y cerraron su mayor conflicto binacional. Quizá haya sido también el único hecho que cruzó a la Argentina y Ghana en su historia.

Así, aquel 27 de septiembre, en el señorial edificio de La Haya, Holanda, donde funciona la Corte de Arbitraje, sólo la consejera Legal de la Cancillería, Susana Ruiz Cerutti, estaba lapicera en mano con los representantes del país africano para firmar el acuerdo para cerrar definitivamente el caso. Era de común acuerdo y, se cuenta, los africanos no tenían palabra para pedir disculpas por los contratiempos generados por la retención del buque. De hecho, las disculpas africanas sorprendían también en noviembre de 2012, cuando los representantes del presidente ghanés John Dramani Mahama, en medio de las declaraciones formales durante la audiencia dentro del Tribunal de Hamburgo donde se debían defender las posiciones de cada Estado, explicaba que la retención del buque no era culpa del Poder Ejecutivo de ese país sino únicamente del juez de primera instancia Richard Adjei Frimpong.

En La Haya, la Argentina y Ghana acordaron así dar por concluido el arbitraje abierto en La Haya por la retención del buque y un mes después el tribunal "tomó nota" de la resolución definitiva del caso, que ya puede oficialmente definirse como "cerrado".

La explicación técnica referida al derecho internacional sobre el porqué aún el juicio estaba abierto es simple: lo que la Argentina había conseguido en diciembre de 2012 en el Tribunal de Hamburgo que resolvió la liberación de la fragata era un amparo para que se tomara esa decisión; mientras el caso de fondo se resolvía en la Corte de La Haya, lo que finalmente terminó ahora. Ante el fallo definitivo, la Argentina destacó que la sentencia del máximo tribunal de Ghana "satisfizo las garantías de no repetición exigidas" durante el proceso arbitral por el país suramericano "al obligar a todos los tribunales inferiores" de la nación africana a "abstenerse de ordenar nuevos embargos sobre bienes militares de estados extranjeros".

Hace unos días, el canciller argentino, Héctor Timerman, se reunió con su homóloga ghanesa, Hanna Serwaa Tetthe, en Nueva York, en paralelo a la 68ª Asamblea General de las Naciones Unidas, y con un abrazo y un apretón de manos dieron por concluido el conflicto.

Mientras tanto, en Accra hay una causa que aún está abierta. Se trata del intento de los tribunales del país africano para que el fondo buitre Elliott, de Paul Singer, pague los u$s 8 millones que reclaman las autoridades del puerto de Tema por los costos de haber tenido frenada la fragata en ese lugar durante 77 días. Sucede que desde el puerto quieren que alguien se haga cargo de haber mantenido la nave parada tanto tiempo, provocándole pérdidas millonarias en dólares por no poder utilizar el muelle 9, el más moderno y dedicado al comercio exterior en los meses más lucrativos para las importaciones y exportaciones desde y hacia Ghana, importante hub para el comercio africano. Por ahora no hay caso. Singer y sus abogados no aparecen y para Frimpong, el caso ya no es de su incumbencia.

@cburgueno

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