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Buitres: Gobierno se negará a reconocer indexación de Griesa
• NEGOCIADORES ARGENTINOS AFIRMAN QUE EL 9,8% QUE CALCULÓ EL JUEZ "ES INACEPTABLE" Y QUE SE BASA EN UNA "VENGANZA"
Thomas Griesa y Luis Caputo.
La cifra final de la deuda, aunque previsible, es alarmante. Y lo peor, el número definitivo será establecido en algún momento por el propio Thomas Griesa con sus asesores directos, a los que recurre cada vez que tiene una tarea de este tipo, eminentemente financiera. No intervendrán ni los fondos buitre ni los holdouts, ni la parte argentina. Sólo Griesa y su gente. Se trata del monto final que el país deberá pagarles a los fondos NML Elliott, Aurelius, ACP Master, Olifant y Blue Angel, los "me too" y unos 13 argentinos que vencieron en el "juicio del siglo" contra la Argentina y a los que el país les deberá pagar, de alguna manera, el 100% de la deuda emitida, más intereses, más multas, más punitorios.
La cantidad de dólares surge del fallo que en noviembre de 2012 el juez neoyorquino determinó que era el monto que tenía que liquidarse al contado, sin ningún tipo de cuotas, en una cuenta a determinar en Estados Unidos. En esa oportunidad, el magistrado había dicho que los fondos buitre tenían toda la razón en su reclamo y que no había más cuestiones que discutir que la liquidación de los 1.330 millones de dólares. Luego, la Argentina eligió apelar ante la Cámara de Nueva York y, más tarde, con otro fallo en contra, recurrir a la Corte Suprema de los Estados Unidos. Como finalmente en esta instancia las cosas salieron también negativamente para el país, todo volvió al tribunal de Griesa, donde se debe negociar cómo se pagará el dinero. El tema es que ahora el juez debe hacer una reactualización del monto, con los intereses y punitorios correspondientes. Y según el cálculo que tiene en cuenta la Argentina, la tasa de interés final que aplicaría Griesa no bajaría del 9,8% anual en dólares.
"Nosotros sabemos bien cómo funciona el sistema financiero internacional y cuáles eran las tasas que se aplicaban en diciembre de 2012, una de las épocas de los mercados mundiales con menor presión en los intereses", afirmaba uno de los hombres del equipo económico de Mauricio Macri aludiendo a que, a diferencia del kirchnerismo, todos los integrantes del equipo del actual Gobierno provienen laboralmente del sistema financiero y conocen bien cuáles son los montos de intereses que se podrían aplicar. "Sucede que Griesa se ensañó con la Argentina por la falta de diálogo y las imposibles críticas a su gestión", continuó la fuente, afirmando que llegó el momento de pedirle al juez que revea su forma de aplicar los punitorios contra el país.
Cualquier cálculo que se haga es una especulación, ya que la cifra exacta la dispondrá Griesa cuando determine el nivel que tendrá. Sin embargo, se pueden hacer aproximaciones, siempre sobre el fallo primario de 2012. Según un número que los propios fondos buitre entregaron a la Cámara de Apelaciones en agosto del año pasado, su número con actualizaciones por intereses sumaba unos 1.530 millones de dólares, entendiendo que las tasas que debían tomarse en cuenta eran del 15% (el nivel de los bonos del megacanje) hasta la sentencia de agosto de 2007; pero que luego debía aplicarse una tasa judicial del 9,8% anualizada. Luego, si el cierre del "taxi" se definiera en junio pasado, el número del dinero que debería pagarse a los demandantes sumaría algo más de 1.580 millones de dólares. A este número deberían agregarse los punitorios de Griesa, con lo que la cifra final superaría los 1.600 millones de dólares. Y esto, siempre que los fondos buitre accedan a cerrar la canilla el día en que la Corte rechazó la apelación y Griesa retomó el caso. Aumentar o no la cantidad de millones de dólares dependerá, otra vez, de Griesa. El juez tiene el derecho de continuar aplicando punitorios por el período de negociaciones (aunque no intereses).
Por otro lado, a la suma hay que incorporar un rubro más: los gastos de todo el juicio que, como perdedor, le recaerán en gran parte a la Argentina. Y se trata de millones de dólares, ya que dependerá de lo que determine Griesa a partir de las pericias que se tuvieron que ejecutar para la resolución del caso. Por ejemplo, los costos de los asesores financieros del juez que deben calcular el monto final a pagar, incluyendo sus propios honorarios.
Una vez que cierre este número, que nunca será menor a los 1.630 millones de dólares a diciembre de 2015, se abrirá el nuevo, y más temerario, contador de deuda. Será el del resto de los bonistas que no ingresaron a los llamados a los canjes de deuda de 2006 y 2010, y que durante un período indeterminado podrían recurrir al tribunal de Griesa a que les reconozcan los mismos derechos del fallo ganado por Elliott, Aurelius, Olifant y compañía. Esto es, los "me too". Sólo teniendo en cuenta el nivel de dinero que quedó fuera del canje (unos 7.000 millones de dólares más que los que ya están computados en el fallo), y agregando sólo los intereses, el número definitivo superaría los 12.000 millones de dólares.
Obviamente, Paul Singer y su fondo Elliott tienen otro cálculo. Afirman que el interés debe asimilarse al 8% de rentabilidad que le hubieran dejado, en promedio, los bonos del megacanje, o al 7% anual que deja de interés el mismo fondo buitre. A esto, siempre según la visión de Singer, se le debiera sumar el "taxi" de Griesa sobre los punitorios, multas y gastos del juicio, lo que llevaría esa tasa a más del 12% anual. Esto fue rechazado en su momento por Griesa, pero en una audiencia oral de 2015, en uno de los peores momentos de la relación entre la Argentina y el juez.
Hasta hoy no hay fallo firme sobre el criterio final para calcular los intereses por parte del juez. Pero será uno de los primeros capítulos que se deberán negociar desde el primer momento en que el secretario de Finanzas, Luis Caputo, se siente ante el "special master" Dan Pollack y los abogados de los acreedores.


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