La industria energética global atraviesa una etapa de redefiniciones profundas. La transición energética avanza a un ritmo más lento que el previsto, la geopolítica vuelve a condicionar los mercados y los países productores enfrentan el desafío de adaptarse a un escenario marcado por la incertidumbre. En ese contexto, el reconocido analista Daniel Yergin consideró que América Latina tiene una oportunidad inédita para posicionarse como uno de los principales polos de inversión energética del mundo.
Daniel Yergin, de S&P Global: "El centro de gravedad de la producción de petróleo se está moviendo hacia América Latina"
El el vicepresidente de S&P Global, Daniel Yergin, aseguró que "esta es una oportunidad para América Latina” en un mundo energético cada vez más complejo.
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Daniel Yergin, analista de la consultora que organiza el CERAWeek de Houston sostuvo que la idea de una rápida desaparición del petróleo y el gas natural no se corresponde con la realidad actual de los mercados energéticos.
“Esta es una oportunidad para América Latina”, afirmó el vicepresidente de S&P Global durante la apertura de la Conferencia ARPEL 2026, que se desarrolla en Buenos Aires bajo el lema “Juntos somos energía”.
En una conversación con Carlos Garibaldi, secretario ejecutivo de ARPEL, Yergin trazó un diagnóstico sobre los cambios que atraviesan los mercados energéticos internacionales y destacó el creciente protagonismo de la región en un mapa global que se reconfigura aceleradamente.
Un mundo menos predecible
Lejos de hablar de una ruptura definitiva, el especialista sostuvo que el sistema energético mundial atraviesa una etapa de transformación que obliga a gobiernos y empresas a repensar sus estrategias. “No diría que es un punto de inflexión, pero estamos viendo cambios”, señaló.
Según explicó, el contexto actual es radicalmente diferente al que predominó durante las últimas décadas. “Hace 35 años lo que se llamaba globalización sencilla ya no existe”, sostuvo, al describir un escenario internacional cada vez más fragmentado y competitivo.
Para Yergin, la clave pasa por desarrollar flexibilidad operativa y capacidad de adaptación. “Estamos entrando en un mundo menos predecible y más complicado donde hay que buscar flexibilidad y ser competitivos”, advirtió.
En esa línea, destacó que el debate energético ya no puede limitarse exclusivamente a los hidrocarburos o a los minerales críticos, sino que debe incorporar factores como infraestructura, logística, financiamiento y capacidad de ejecución. “El espectro de la industria es mucho más amplio que los minerales”, remarcó.
El shale llega a una meseta
Uno de los conceptos más relevantes de su exposición fue la advertencia sobre el futuro del shale. Yergin consideró que el desarrollo no convencional, que revolucionó la producción energética de Estados Unidos durante los últimos quince años, comienza a mostrar señales de madurez. “El shale se encuentra en una meseta”, afirmó.
Por eso, anticipó que la industria deberá buscar nuevas fuentes de crecimiento y competitividad. “Habrá que ir más allá del shale”, sostuvo.
La observación adquiere especial relevancia para países como Argentina, donde Vaca Muerta se consolidó como uno de los principales motores de inversión y crecimiento económico.
La guerra, China y la nueva geopolítica energética
Durante la conversación, el experto también abordó los principales focos de tensión internacional que impactan sobre los mercados energéticos. “La guerra no ha terminado”, señaló al referirse a los conflictos que siguen alterando los flujos de comercio global.
En ese contexto, identificó a China como uno de los grandes ganadores del nuevo escenario energético mundial gracias a su apuesta estratégica por la electrificación. “China emerge como un gran ganador por su compromiso con la electrificación”, afirmó.
Al mismo tiempo, sostuvo que Rusia continúa financiando su esfuerzo bélico a partir de las exportaciones de energía y advirtió que Europa sigue enfrentando dificultades estructurales en materia de abastecimiento.
Respecto de Medio Oriente, observó que persisten importantes interrogantes sobre Irán y recordó que, pese a las declaraciones del presidente Donald Trump, todavía no existen señales concretas que permitan anticipar una normalización definitiva de la situación.
América Latina gana protagonismo
En medio de este escenario complejo, Yergin ve una oportunidad singular para América Latina. El especialista destacó que la región está captando crecientes flujos de inversión vinculados tanto a hidrocarburos como a proyectos de electrificación y desarrollo de infraestructura energética.
“Esta es una oportunidad para América Latina porque alienta la diversificación, el desarrollo de nuevos recursos e inversiones”, sostuvo.
Según su análisis, América Latina y África se perfilan como dos de los principales destinos del capital energético durante los próximos años. Dentro de la región, destacó particularmente el desempeño de Argentina y Brasil. “Vaca Muerta cuadruplicó sus inversiones”, afirmó, al tiempo que recordó que Brasil ya produce cerca de 4 millones de barriles diarios.
Para Yergin, estos desarrollos están modificando el histórico mapa energético mundial y desplazando gradualmente el centro de gravedad de la producción petrolera hacia América Latina. También mencionó el crecimiento de Guyana como otro de los fenómenos que están redefiniendo el equilibrio energético regional.
Petróleo: una encrucijada para los precios
Consultado sobre la evolución del mercado petrolero, el vicepresidente de S&P Global consideró que el precio del crudo atraviesa una etapa de fuerte incertidumbre. “El petróleo está en una encrucijada”, sostuvo.
Sin embargo, descartó una caída pronunciada de las cotizaciones. “No creo que vaya más abajo”, afirmó. Según explicó, una serie de interrupciones y alteraciones recientes provocaron la desaparición de importantes volúmenes de oferta del mercado internacional. “Desaparecieron muchos barriles en los últimos tres meses”, indicó.
Por eso, estimó que una recuperación plena del equilibrio entre oferta y demanda no será inmediata y que el proceso podría extenderse al menos durante seis meses. “La recuperación no va a ser rápida ni fácil”, advirtió.
Una transición energética más lenta de lo esperado
Yergin también cuestionó algunas de las previsiones más optimistas vinculadas a la transición energética global. A su juicio, los objetivos de descarbonización enfrentan desafíos técnicos, económicos y geológicos que muchas veces son subestimados. “No podemos decir que va a haber cero netos en 2050. Eso no es realista”, afirmó.
El analista de la consultora que organiza el CERA Week de Houston sostuvo que la idea de una rápida desaparición del petróleo y el gas natural no se corresponde con la realidad actual de los mercados energéticos. “No es correcto pensar que el petróleo y el gas desaparecerán rápidamente”, enfatizó.
Entre los factores que explican esta situación mencionó la creciente demanda global de energía, la necesidad de desarrollar nuevas cadenas de suministro de minerales críticos y los largos plazos requeridos para poner en marcha proyectos mineros e industriales de gran escala.
Además, observó que mientras China acelera la incorporación de vehículos eléctricos, varios países asiáticos continúan recurriendo al carbón por razones de costo y seguridad energética.
La clave: estabilidad y reglas claras
Hacia el final de su intervención, Yergin dejó una definición que resonó especialmente entre los ejecutivos y funcionarios presentes en Buenos Aires.
Más allá de la riqueza geológica o de la disponibilidad de recursos naturales, consideró que el verdadero desafío para los países será construir condiciones de superficie que permitan atraer inversiones de largo plazo. Estabilidad macroeconómica, seguridad jurídica, previsibilidad regulatoria e infraestructura aparecen, según su visión, como factores tan importantes como los propios recursos energéticos.
En un mundo cada vez más fragmentado y competitivo, concluyó, el éxito dependerá menos de las ventajas naturales y más de la capacidad de los países para generar confianza, atraer capital y adaptarse a un entorno global que cambia permanentemente.
La reflexión final dejó una idea clara para la región: en medio de la incertidumbre global, América Latina puede convertirse en uno de los grandes protagonistas del nuevo mapa energético mundial, siempre que logre transformar su potencial en condiciones concretas para la inversión y el desarrollo.



