23 de junio 2014 - 00:38

Buitres I: define Griesa si admite nuevos acreedores

ES CLAVE TAMBIÉN SABER SI EL FONDO DART TODAVÍA TIENE EN SU PODER BONOS ARGENTINOS EN DEFAULT QUE COMPRÓ EN 2007

Fernando Henrique Cardoso
Fernando Henrique Cardoso
Esta semana comenzará a descubrirse una de las incógnitas más importantes desde que la Argentina perdió el "juicio del siglo": saber si el fondo buitre Dart aún tiene títulos públicos en default, o si desde 2007 hasta ahora los vendió a un mejor postor. Será a partir de que el juez Thomas Griesa abra las puertas de su juzgado, en el segundo distrito sur de Nueva York, a los holdouts que aún no se presentaron a reclamar la deuda y que esperaban la decisión final de la Corte Suprema de los Estados Unidos a favor de los demandantes que recibieron sentencia favorable el lunes pasado, cuando el máximo tribunal rechazó la apelación de la Argentina.

Una vez conocido este fallo, y una vez que formalmente la resolución volvió al tribunal de Griesa para que éste ejecute su sentencia de octubre de 2012, el juez ya determinó el listado de los fondos buitre y holdouts que serán beneficiados en una primera instancia. Éstos son los casos que se fueron acumulando en el despacho de Griesa desde los orígenes del juicio, y que en 2009, para unificar la causa, el magistrado enlistó en un solo trámite. Se trata de los fondos buitre NML Elliott, Olifant y Aurelius, más un listado de 15 particulares (todos argentinos) que eligieron litigar y no ingresar en los canjes de 2006 y 2010. En general los demandantes se encolumnaron detrás de las presentaciones de Paul Singer (el titular del fondo Elliott), que llevó adelante el caso con los abogados Ted Olson y Ronald Cohen. Fueron además los que vencieron en el caso, y ahora están en condiciones de cobrar o de iniciar las negociaciones con la Argentina. Éste será otro punto a discutir hacia adelante: si finalmente los 15 argentinos que integran el listado aceptan negociar.

Ahora Griesa debe esperar además a que otros acreedores, también con bonos del fallido megacanje del Gobierno de Fernando de la Rúa, de la serie con vencimiento y jurisdicción de pago en Nueva York, se presenten en su juzgado para reclamar por los derechos que la resolución de la Corte Suprema de Justicia les reconoció definitivamente la semana pasada. Se especula con que habrá como mínimo unos 5.500 millones de dólares en estas condiciones (de un total de u$s 10.000 millones aún en default, pero que reparten su jurisdicción en Bruselas y Japón). Se estima además que gran parte de esos bonos también están en poder de Elliott, y que fueron comprados luego de 2008, cuando Griesa abrió formalmente el juicio que terminó la semana pasada. La estimación de mínima es que el fondo de Singer posee en su poder unos u$s 800 millones más en carpeta. La gran incógnita es saber quiénes son los dueños del resto de los títulos públicos aún en default. Y la pregunta más importante, saber si Dart está entre ellos, situación que los abogados que representan a la Argentina del estudio Cleary, Gotlieb, Steen & Hamilton (CGS&H) descartan como real. Dart, propiedad del multimillonario Kenneth Dart, fue el primer fondo buitre que desembarcó en la Argentina. Comenzó a comprar bonos en default en noviembre de 2001 a operadores locales que colocaban deuda del megacanje a precios inferiores al 30%, provenientes de particulares e inversores institucionales que querían sacarse de encima esos papeles lo más rápido posible. Se calcula que Dart compró en esa época unos u$s 900 millones, con dinero propio y de otros fondos buitre que para esa época lo seguían de cerca después de que el millonario los había hecho ganar toneladas de dinero con dos embestidas similares en América Latina, en Brasil y Ecuador. Dart conocía bien la Argentina. Había desembarcado en 1996 con un emprendimiento industrial en Pilar, provincia de Buenos Aires, abriendo una fábrica de producción de vasos de telgopor que aún funciona a tiempo completo y con un mercado cuasi monopólico. La había intentado abrir antes en Brasil; sin embargo, el Gobierno de Fernando Henrique Cardoso se lo prohibió, recordando que había "estafado" al país en la negociación que había cerrado con Collor de Melo unos años antes, declarándolo además "enemigo del pueblo de Brasil".

Dejá tu comentario